En un testimonio cargado de dureza política y personal, Ruth Ponce, esposa del gobernador de Tarija, Óscar Montes, arremetió contra la gestión del exalcalde Paz Pereira, a quien acusó de haber gobernado con autoritarismo, despilfarro y persecución.
“Por una experiencia personal, cuando estaba trabajando en el Concejo, he estado al lado de una autoridad que realmente no cumplía las expectativas del pueblo de Tarija”, afirmó Ponce, recordando los años en que convivió con la administración municipal encabezada por Pereira.
Según su relato, se realizaron observaciones a obras millonarias de la gestión anterior, pero nunca fueron escuchadas. “No nos ha querido escuchar en esa oportunidad el alcalde en ese entonces que era Paz Pereira, impuso su capricho, su decisión personal sin escuchar al colegio de profesionales”, declaró.
Entre los proyectos cuestionados, Ponce mencionó el puente con precios inflados, la propuesta de “ciudad inteligente”, el mástil, las luminarias LED y las cámaras de seguridad, todas catalogadas por ella como “gastos innecesarios que golpearon las finanzas municipales”.
La exconcejal aseguró que durante seis años vivió un clima de persecución. “Hemos sentido persecución por parte de él, contratando personal de abogados para perseguir a mi familia, a mis hermanos, a mis cuñados y a mis hijas”, denunció. Enfatizó que incluso sus hijas fueron procesadas judicialmente, una de ellas estando embarazada.
Con contundencia, Ponce expresó: “Yo tengo un pésimo concepto de esta autoridad. Si fuera presidente de Bolivia sería catastrófico, porque no ha podido administrar ni un pequeño municipio”.
En contraste, destacó la gestión de su esposo, Óscar Montes, asegurando que dejó 300 millones de bolivianos en bancos y varios proyectos listos para su entrega, entre ellos el mercado central y la terminal de buses.
Finalmente, Ponce remarcó que su crítica no es solo personal, sino que refleja también la percepción de instituciones y de la ciudadanía. “Los colegios de profesionales y la misma población corroboraron que esas obras millonarias significaron un malgasto innecesario, sin beneficio para la población”, concluyó.





