La crisis provocada por los bloqueos y la escasez de productos esenciales llevó al presidente Rodrigo Paz a dar un nuevo paso político e institucional. Este miércoles anunció el envío a la Asamblea Legislativa de un proyecto de ley destinado a reglamentar los estados de excepción, una iniciativa que, según explicó, busca fortalecer las capacidades del Estado para ejecutar acciones humanitarias en favor de la población afectada.
El mandatario informó que la propuesta fue elaborada en coordinación con las Fuerzas Armadas, la Policía Boliviana y el gabinete ministerial. “Quiero indicar que, junto a las Fuerzas Armadas, nuestra Policía Nacional y los ministros, hemos enviado un proyecto de ley bajo la lógica de acción humanitaria”, afirmó durante una declaración pública.
Según Paz, la norma pretende otorgar un marco legal más claro para que las instituciones del Estado puedan intervenir en situaciones de emergencia que comprometan el abastecimiento, la salud y la seguridad de la población. En particular, señaló que ciudades como La Paz y El Alto demandan soluciones urgentes frente a los efectos acumulados de varias semanas de bloqueos.
El jefe de Estado sostuvo que el objetivo principal no es la confrontación, sino garantizar el acceso de la ciudadanía a alimentos, medicamentos, combustibles y otros insumos esenciales. “La ley de estado de excepción es para fortalecer a las instituciones, especialmente a nuestras Fuerzas Armadas en su actuación humanitaria”, remarcó.
Sin embargo, el discurso presidencial también estuvo marcado por un tono de firmeza frente a los sectores movilizados. Paz calificó la coyuntura actual como una lucha decisiva para el futuro del país y aseguró que Bolivia enfrenta un momento crítico en la defensa de la institucionalidad democrática. “Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale”, declaró.
En ese contexto, el mandatario vinculó las movilizaciones a intereses que, según su criterio, buscan desestabilizar al país. Denunció que parte de las acciones de protesta tendrían origen en estructuras organizadas desde el Chapare y afirmó que existen indicios sobre el uso de recursos provenientes de actividades ilícitas para sostener algunas de las medidas de presión.
Asimismo, Paz advirtió sobre una supuesta campaña de desinformación que, según dijo, opera tanto dentro como fuera del país. “Existe una campaña de mentiras, de carácter racial y de desinformación. Hemos detectado varias páginas que atacan y generan información falsa contra Bolivia”, sostuvo, al tiempo de denunciar una presunta estrategia internacional destinada a profundizar la crisis.
Pese al endurecimiento de su discurso, el Presidente reiteró su convocatoria al diálogo como mecanismo para resolver el conflicto. No obstante, expresó su confianza en las instituciones del Estado y pidió una pronta aprobación del proyecto legislativo. “Seremos los vencedores. Fe en Dios, fe en nuestras Fuerzas Armadas, fe en nuestra Policía y fe en nuestras instituciones que hoy representan a la patria”, concluyó, mientras el país continúa enfrentando una de las coyunturas políticas y sociales más tensas de los últimos años.





