En medio de una de las coyunturas más complejas que atraviesa Bolivia, el presidente Rodrigo Paz Pereira posesionó este miércoles a Ernesto Justiniano Urenda como nuevo ministro de Defensa, en reemplazo de Marcelo Salinas, marcando un cambio estratégico dentro del gabinete mientras persisten los bloqueos y el desabastecimiento en varias regiones del país.
Durante el acto realizado en Palacio Quemado, la nueva autoridad lanzó un mensaje orientado a la recuperación de la estabilidad nacional y aseguró que su gestión estará enfocada en fortalecer el trabajo institucional de las Fuerzas Armadas. “Bolivia se sirve con coordinación, firmeza, equilibrio y apego a la Constitución”, afirmó Justiniano al asumir oficialmente el cargo.
El flamante ministro señaló que el país enfrenta una situación crítica que exige respuestas responsables del Estado. “No vengo a actuar por impulso, sino con prudencia, firmeza y responsabilidad”, sostuvo, al referirse a los miles de ciudadanos afectados por los bloqueos, entre ellos productores, transportistas, comerciantes y pacientes que enfrentan dificultades para acceder a servicios esenciales.
Justiniano destacó que la prioridad será contribuir a la recuperación de la convivencia democrática y garantizar que las instituciones actúen dentro del marco legal. “Bolivia no necesita más violencia; necesita paz, abastecimiento, seguridad y presencia efectiva del Estado”, remarcó ante autoridades civiles y militares.
Uno de los mensajes más contundentes de su discurso estuvo dirigido al debate sobre el rol de las fuerzas de seguridad en la actual crisis. “Firmeza con legalidad no es abuso; diálogo con responsabilidad no es debilidad”, enfatizó, en una declaración que busca respaldar eventuales acciones estatales destinadas a restablecer la transitabilidad y proteger a la población afectada por los conflictos.
La designación ocurre cuando La Paz cumple 34 días de bloqueos, una situación que ha provocado severas dificultades en el suministro de alimentos, combustibles, medicamentos e insumos médicos. Diversos sectores económicos han advertido sobre pérdidas millonarias, mientras organizaciones sociales y empresariales demandan soluciones urgentes para evitar un mayor deterioro de la economía nacional.
El nuevo ministro llega al cargo con experiencia en la lucha contra el narcotráfico. Hasta antes de su posesión se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, donde lideró operativos de alto impacto. Entre los casos más relevantes figura la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, considerado uno de los fugitivos más buscados de la región.
Nacido en Santa Cruz en 1969, ingeniero electromecánico y exdiputado nacional, Justiniano asume la conducción de una de las carteras más sensibles del Ejecutivo en un momento decisivo. “El rumbo es claro: cuidar a la gente, respaldar a nuestras instituciones y ayudar a recuperar la estabilidad que el país necesita”, concluyó, dejando en claro que su gestión estará marcada por el desafío de devolver la normalidad a un país golpeado por semanas de conflictividad social.





