La promesa del alcalde Iván Arias de inaugurar en junio la reconstrucción de la Avenida Libertad —clave para el tránsito entre el centro paceño y los Puentes Trillizos— no se cumplió. Hoy, 15 de julio, la vía continúa cerrada y los trabajos aún presentan retrasos importantes, según reconocieron autoridades del municipio.
Durante una inspección realizada el 4 de marzo en la zona de Kantutani, Arias aseguró que “vienen obras hermosas para La Paz” y que la vía estaría habilitada ese mismo junio. “Todo con amor y cariño para que en junio inauguremos”, expresó entonces. Sin embargo, cuatro meses después, la realidad es otra.
Este lunes, el secretario Municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades, Juan Pablo Palma, admitió que la obra aún no está lista. “Los muros se han terminado ya en su totalidad, la plataforma vial ha sido reconformada, pero quedan temas puntuales como sistemas de drenaje, subbase, base para el asfalto, aceras e iluminación”, explicó.
Palma trató de calmar la inquietud indicando que “no debería pasar de octubre” el cierre definitivo de los trabajos. “Esperemos que esto se pueda consolidar”, afirmó, aunque sin dar una fecha exacta.
Los vecinos del área expresaron su molestia. “Las autoridades no son serias. Hacen promesas que no cumplen y las obras avanzan muy lentamente”, declaró una vecina afectada por el tráfico desviado y el polvo constante en la zona.
La Avenida Libertad es considerada una vía estratégica para la ciudad, ya que conecta con varios barrios y facilita el ingreso a las zonas de Sopocachi y Miraflores, además de formar parte del corredor hacia los Puentes Trillizos, por donde circulan a diario miles de vehículos.
La molestia de los vecinos se intensifica no solo por la demora, sino por la falta de información clara y oportuna sobre los avances. “Nos dicen que será en junio, luego en octubre. ¿Y después qué? ¿Noviembre? ¿Diciembre? Ya no creemos en las fechas”, cuestionó otro habitante del sector.
Mientras tanto, los embotellamientos se intensifican en calles alternas y los comerciantes de la zona también se ven afectados por la falta de circulación y acceso peatonal. La obra, que debía ser una solución, se convirtió en un nuevo dolor de cabeza para los paceños.





