El conflicto por el control del botadero de Colcapirhua estalló este lunes en su punto más crítico, dejando dos personas fallecidas por impactos de bala y varios heridos, según los reportes preliminares de periodistas en el lugar. La disputa, que desde hace semanas mantiene en vilo a la región, se tornó dramática y desbordó todo intento de mediación.
El hecho ocurrió cuando una caravana de vehículos municipales, cargados de basura, intentó ingresar nuevamente al vertedero. Sin embargo, comunarios de la zona de Cotapachi bloquearon el paso y, en cuestión de minutos, la tensión se transformó en un violento enfrentamiento. “Fue un caos total, nadie imaginó que llegaría a este nivel”, relató un comunicador local que presenció los hechos.
Los cuerpos de las dos víctimas fueron trasladados al hospital Benigno Sánchez de Quillacollo, donde personal médico confirmó que llegaron sin signos vitales. “Los impactos de bala fueron letales; no hubo posibilidad de reanimación”, señaló un profesional de salud que pidió reserva de su identidad.
Testigos afirman que se escucharon múltiples detonaciones en medio del choque, aunque aún no se ha determinado con claridad el origen de los disparos. La incertidumbre domina la escena, mientras la Policía mantiene un fuerte despliegue en la zona para evitar nuevos estallidos de violencia.
El ingreso al vertedero había sido motivo de enfrentamientos previos, pero esta vez la situación escaló de forma irreversible. Funcionarios municipales denunciaron agresiones y amenazas. “Solo queríamos cumplir nuestro trabajo, pero nos recibieron con violencia”, declaró uno de ellos.
Por su parte, comunarios de Cotapachi señalaron que actuaron en defensa de su territorio y acusaron a la Alcaldía de actuar “con provocación y sin diálogo”. “No vamos a permitir que sigan imponiendo decisiones sin escucharnos”, afirmó un representante del sector movilizado.
Mientras tanto, autoridades municipales guardan silencio oficial sobre el uso de armas de fuego, aunque adelantaron que pedirán una investigación inmediata para esclarecer los hechos. La tragedia en Colcapirhua deja nuevamente expuesta la fragilidad del conflicto y la urgente necesidad de una solución que evite más víctimas.





