La crisis política y social que atraviesa Bolivia sumó un nuevo capítulo este miércoles, luego de que dirigentes afines al expresidente Evo Morales asumieran públicamente la vocería de las movilizaciones y llamaran a intensificar las protestas hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. Desde el Gobierno, la respuesta fue inmediata: se denunció una supuesta estrategia orientada a radicalizar el conflicto y fomentar la confrontación entre bolivianos.
Entre las figuras que han adquirido mayor protagonismo en las jornadas de protesta se encuentran Feliciano Vegamonte, exdiputado y exviceministro de Interculturalidad; Dieter Mendoza, vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba; Wilma Colque, Maicol Rojas, Nelson Virreira, Cristian Velasco y Edgar Condori, dirigentes identificados con el denominado bloque evista y que en los últimos días participaron activamente en concentraciones, ampliados y cabildos realizados en La Paz y El Alto.
Los dirigentes no solo se hicieron presentes en puntos de bloqueo, sino que también intervinieron en espacios de deliberación social donde se definió la continuidad de las medidas de presión. Uno de esos escenarios fue el cabildo realizado en la ciudad de El Alto, donde sectores movilizados ratificaron la permanencia de los bloqueos pese a las crecientes dificultades económicas y de abastecimiento que enfrenta la población.
“Convocamos a seguir masificando la movilización en La Paz y en los distintos puntos de bloqueo. El pueblo movilizado solo se apaciguará cuando Rodrigo Paz renuncie”, declaró Feliciano Vegamonte en inmediaciones de la autopista La Paz-El Alto, una de las zonas más afectadas por las protestas.
En la misma línea, Dieter Mendoza sostuvo que la única salida para resolver el conflicto pasa por la salida del mandatario. “La única manera de pacificar nuestro país es que exijan la renuncia”, afirmó, al tiempo de advertir que las movilizaciones continuarán mientras no se atienda esa demanda.
Las declaraciones encendieron nuevas alertas dentro del Ejecutivo. El presidente Rodrigo Paz acusó a operadores políticos vinculados al expresidente Morales de promover discursos de confrontación y obstaculizar los esfuerzos de diálogo impulsados por distintas instituciones. “Colaboradores directos del señor Evo Morales se paseaban por El Alto generando violencia, discursos raciales y enfrentamientos entre bolivianas y bolivianos”, manifestó el mandatario.
Paz remarcó que existe una diferencia entre las demandas legítimas de organizaciones sociales que buscan soluciones a problemas estructurales y la actuación de grupos que, según su criterio, buscan profundizar la crisis mediante la presión política. “Una cosa son las reivindicaciones sociales y otra muy distinta es utilizar el conflicto para promover la violencia y la ruptura de la convivencia democrática”, sostuvo.
Las acusaciones del Gobierno coinciden con declaraciones previas de autoridades departamentales que alertaron sobre la presencia de sectores radicalizados en las movilizaciones. Mientras el país enfrenta más de un mes de bloqueos, desabastecimiento y creciente tensión social, la disputa política se traslada cada vez más a las calles, donde el diálogo y la confrontación compiten por definir el rumbo de una crisis que mantiene en vilo a millones de bolivianos.





