Las declaraciones del presidente Luis Arce Catacora en un medio mexicano, donde afirmó que las acusaciones contra Evo Morales por trata eran «un secreto a voces», han generado un fuerte rechazo en redes sociales y la opinión pública. Sus palabras, publicadas por el periódico La Jornada, han sido calificadas como una muestra de encubrimiento y complicidad por parte de quienes critican su postura.
En la entrevista, Arce comentó: “Uno vaya a saber por qué se calló, porque era un secreto a voces.” Este comentario ha sido visto por muchos como un intento de deslindarse de responsabilidades, pese a su rol como ministro de Economía durante el gobierno de Morales.
La indignación no tardó en reflejarse en las redes sociales y medios locales. “Pero… si él también sabía e incluso era el alcahuete, ¿por qué no hizo la denuncia? Su actitud es la de un cómplice encubridor”, comentó Xose Martínez, uno de los cientos de usuarios que cuestionaron al mandatario.
Las críticas se replicaron en el perfil del periódico Opinión de Cochabamba, donde usuarios dejaron comentarios como: “Arce es cómplice, porque era el ministrillo de Economía que le pagaba los taxis y moteles”, afirmó Hugo Carrión Churqui. Otro usuario, Mario Uriona Mercado, señaló: “El encubrimiento es un delito grave. Arce es cómplice y encubridor.”
Luis Arce, quien ocupó el cargo de ministro desde 2006 hasta 2019, fue un cercano colaborador de Morales durante más de una década. Su reciente declaración contrasta con su rol en el gobierno del expresidente, generando cuestionamientos sobre por qué no actuó en su momento.
En respuesta a las críticas, el mandatario señaló: “En nuestro gobierno no vamos a permitir ese tipo de aspectos éticos y morales que dañan, no solamente a un instrumento político como el nuestro, sino a la sociedad.” Sin embargo, esta afirmación no ha sido suficiente para aplacar las acusaciones.
El historial de Arce incluye su refugio en la embajada de México tras el golpe de 2019 y su posterior asilo en ese país. Su cercanía con Morales en esos años ha intensificado las críticas, al ser visto por algunos como un encubridor de supuestas irregularidades.
Las declaraciones de Arce no solo han abierto un nuevo frente de críticas contra su gestión, sino que también han puesto sobre la mesa una discusión más amplia sobre la ética en la política boliviana. La reacción pública refleja el malestar de un sector de la población con los líderes políticos actuales y pasados.




