Las fanpage NO son medios. Los influencers NO son periodistas. Pero aún así, hay medios y periodistas que incurren en errores por estar en la «onda viral».
*Aguilera ordenó el arresto de periodista que lo investigó en el caso Lima Lobo*
Claro, resulta muy fácil inventar cualquier cosa al calor de la coyuntura, sin pruebas y a sola conjetura, mejor si tiene carga política. ¡Pero es viral!
*Antisociales atracaron a dos transeúntes en la Ceja en 3 minutos*
Claro, alguien compartió «imágenes de una cámara de seguridad» y todos cayeron en la trampa. 2018, 2017, no importa. Al ser un hecho pasado, no es noticia (noticia viene de «nuevo»). Tampoco se tomaron la molestia de ver que nadie porta barbijo en esas imágenes, como si todos los alteños fueran irresponsables. ¿Racismo viral?
*Padre corta el cabello de su hijo tras ser atrapado robando*
Escandalete y sensacionalismo. Muestran al jovenzuelo y luego se «aclara» que no era robo, que el padre hizo eso para evitar que el muchacho sea linchado, etc. Media hora de explicaciones (detalles de una farra) en un canal, sobre un tema que debió quedar entre la junta vecinal, pero como el video salió en las redes, los medios no podían dejar de mencionar el caso ¡Y se volvió un hecho noticioso!
Podemos debatir si tal caso «sirve» para abordar tal temática, que son todos contenidos que «hacen a la sociedad», etc. Sin embargo, queda confirmado que la viralidad es un alto riesgo y un frecuente retroceso para el periodismo…
Escribe Iván Rada



