En un giro macabro de los eventos, el asesinato de Norma Díaz, maestra jubilada de 81 años, ha desenterrado una historia de traición familiar con motivos económicos. Su sobrino mayor, Omar Alejandro Q.D., ha confesado ser el autor material del crimen, estrangulando sin piedad a su tía, mientras su medio hermano y la madre de ambos estarían involucrados en encubrir el horrendo acto.
Durante una conferencia de prensa, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, presentó a Omar Alejandro Q.D., Rodrigo Froylán D.D. y Virginia Regina D., como los presuntos responsables de la desaparición y asesinato de la maestra. La investigación reveló un oscuro móvil económico detrás de este crimen.
Según las autoridades, Omar Alejandro Q.D. llevó a cabo el homicidio, solicitando la ayuda de su medio hermano, Rodrigo Froylán D.D., para ocultar el cuerpo de la maestra. El ministro Del Castillo describió el horrendo acto, señalando que Norma fue estrangulada y enterrada en su propia casa, donde los implicados deshicieron el piso para crear una fosa y sellaron el lugar con madera.
Las investigaciones han revelado que el crimen no fue impulsado por motivos de venganza personal, como inicialmente se sugirió, sino por la intención de los involucrados de beneficiarse económicamente mediante la venta de un bien inmueble. «Los sobrinos y la hermana le quitaron la vida con la única finalidad que era la venta de un bien inmueble», afirmó el ministro.
Aunque uno de los implicados intentó justificar el asesinato alegando tratos crueles recibidos durante la infancia por parte de la maestra, las autoridades subrayan que el móvil real fue económico. La fiscal Sarina Guardia informó que ambos sobrinos fueron imputados por la desaparición de Norma, mientras que la hermana y madre de los acusados enfrenta cargos por complicidad y portación de armas.
Norma Díaz, sin hijos y viviendo sola, fue declarada desaparecida por sus vecinos cuando notaron su ausencia. La última vez que fue vista fue el 13 de octubre, día en que sus sobrinos ingresaron a su casa según las cámaras de seguridad. Vecinos, que la recuerdan con afecto, organizan su velatorio y entierro mientras se espera la llegada de una prima desde Santa Cruz para retirar el cuerpo de la morgue.





