El empresario Marcelo Claure no usó medias tintas para describir la situación de Bolivia. “Bolivia está al precipicio de la muerte. Bolivia está muy cerca de un colapso económico jamás visto”, sentenció en una entrevista con Bloomberg, generando una onda expansiva en los círculos financieros y políticos del país.
Claure, uno de los hombres más influyentes del país, puso la lupa sobre una decisión que considera catastrófica: la colocación de bonos soberanos por mil millones de dólares a casi 10% de interés. “Eso significa que en cinco años vas a deber 1.500 millones en una economía que no te genera este tipo de retorno”, explicó. Su veredicto fue lapidario: “Endeudarse más es crear un hueco más grande” .
Lejos de limitarse a la crítica, el empresario propuso una ruta de emergencia. En lugar de acudir a los mercados con tasas usurarias, sugirió buscar financiamiento de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el BID y la CAF, que ofrecen tasas más bajas y períodos de gracia. “Sin un ancla del Fondo, no hay credibilidad monetaria”, advirtió, revelando que financió un estudio del Growth Lab de Harvard que confirma el diagnóstico.
Lo paradójico es que el Gobierno ya está siguiendo esa ruta, aunque con contradicciones. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, negó inicialmente negociaciones formales con el FMI, pero luego confirmó que se discute un programa de la Facilidad Ampliada del Fondo (EFF) para acceder a hasta 3.300 millones de dólares. El FMI declaró que está listo para evaluar la solicitud, aunque supeditado a reformas estructurales.
Claure insiste en que la solución no es solo financiera, sino política y legal. Exigió un “ajuste muy duro” y una reforma del marco legal para fomentar la inversión extranjera, incluyendo mecanismos de arbitraje internacional. “Los inversionistas solo pedimos claridad y seguridad jurídica para poder invertir y, si generamos empleo, sacar nuestro capital”, reclamó.
Mientras Claure lanza sus advertencias, el Gobierno de Rodrigo Paz celebra haber asegurado más de 8.000 millones de dólares en compromisos del BID y la CAF para fortalecer reservas y financiar proyectos. Sin embargo, el empresario boliviano desestima estas cifras si no van acompañadas de reformas profundas. “La gradualidad no es la solución”, sentenció.
El estudio de Harvard financiado por Claure revela una cifra escalofriante: la situación macroeconómica de Bolivia es peor que la del 96% de los países que alguna vez requirieron un rescate del FMI. Con un déficit fiscal del 12,2% y una caída del 98% de las reservas, el margen de maniobra se agota.
“Creo que el único país que está peor que Bolivia es Venezuela”, concluyó Claure con una frase que retumbó en las redes sociales. La pregunta que deja en el aire es si el Gobierno aceptará las “medidas duras” que el empresario y los organismos internacionales exigen, o si el país seguirá caminando hacia el precipicio que él advierte.





