A solo 25 días de las elecciones generales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) entra en una etapa crítica sin una presidencia formal definida. Este lunes se confirmó que Óscar Hassenteufel solicitó tres días de baja médica, generando alarma tras la difusión de rumores sobre su supuesta renuncia irrevocable al cargo de presidente interino.
El TSE aclaró que Hassenteufel continúa en funciones, aunque guardando reposo por indicación médica. Su licencia temporal comenzará oficialmente mañana, mientras que este lunes ya no asistió a sus labores y permanece en su domicilio. La ausencia ocurre en un momento clave para la organización de las elecciones del próximo 17 de agosto.
La confusión se desató por la filtración de un presunto documento de renuncia, lo que generó preocupación sobre una posible acefalía en la institución electoral. La reacción fue inmediata en círculos políticos y mediáticos. Sin embargo, el propio Tribunal confirmó que no existe una dimisión formal y que Hassenteufel regresará a sus funciones tras el breve descanso médico.
Óscar Hassenteufel es considerado uno de los juristas más experimentados en materia electoral del país. Fue el último presidente de la extinta Corte Nacional Electoral, cargo desde el cual entregó en 2005 la credencial presidencial a Evo Morales. Su trayectoria incluye también funciones en organismos internacionales como el CEELA y su nombramiento actual data de 2019, durante el gobierno de Jeanine Áñez.
El vacío estructural en la cúpula del TSE persiste. Desde abril de este año, el Tribunal no cuenta con un presidente titular, ya que Hassenteufel no podía ser reelegido por norma, por lo que fue designado como vicepresidente. Ante la falta de elección de una nueva directiva, ejercía de manera interina la presidencia, convirtiéndose en la única figura visible del ente.
Desde 2021, tras la salida de Salvador Romero, Hassenteufel ha sostenido la conducción del TSE en medio de un entorno de polarización política. Su liderazgo ha sido clave para sostener la institucionalidad del proceso electoral, lo cual hace más sensible su ausencia, por breve que sea, en esta etapa previa a la votación.
“La incertidumbre institucional en pleno calendario electoral es un riesgo que Bolivia no puede permitirse”, advirtió un analista político al ser consultado. Las autoridades del TSE aún no han anunciado quién asumirá la coordinación durante estos tres días de licencia médica, aumentando las dudas sobre la operatividad del ente.
Aunque se descarta una renuncia inmediata, el episodio revela la fragilidad interna del Tribunal Electoral, que sigue operando sin una presidencia formal y con un liderazgo interino octogenario. Mientras tanto, el país avanza hacia unos comicios decisivos que requieren de plena credibilidad y estabilidad en su administración.





