El presidente del Estado, Rodrigo Paz, inauguró en Santa Cruz la Unidad Militar de Emergencia y Ecológica, un nuevo componente de las Fuerzas Armadas destinado a mitigar incendios y atender emergencias. Durante la actividad se realizó un recorrido y demostraciones tácticas, resaltando las nuevas capacidades operativas del personal y el equipamiento militar.
El acto contó con la presencia del ministro de Defensa y oficiales de las Fuerzas Armadas. Para garantizar la seguridad, el área fue acordonada, permitiendo que los asistentes observaran las maniobras sin riesgos. Paz destacó la importancia de esta unidad en un país donde los desastres naturales y emergencias requieren respuesta rápida y efectiva.
Sobre la simbología militar, el mandatario aclaró la reciente modificación del emblema del Ejército, que excluye la Wiphala y retorna al escudo histórico: “Wiphala no es un escudo, es otro tipo de simbología y el escudo está con nosotros desde el principio de la patria”, afirmó, asegurando que esta decisión no divide ni excluye a los bolivianos.
Paz abordó rumores sobre supuestas tensiones con el vicepresidente Edmand Lara, desmintiendo cualquier conflicto personal: “Quiero ser muy claro, la institucionalidad es lo más importante y mi vinculación es institucional para los beneficios del país”, sostuvo. Además, resaltó que no utiliza las redes sociales para expresar diferencias personales, sino para informar sobre sus actividades.
En un gesto político relevante, el presidente invitó al expresidente Evo Morales a La Paz para dialogar y atender demandas de las regiones: “Lo invitamos a venir a La Paz, lo van a atender las instancias correspondientes. Queremos atender las necesidades o demandas dentro de las capacidades de un Estado quebrado tras 20 años de despilfarro de recursos”, enfatizó Paz.
El mandatario recordó experiencias pasadas como alcalde de Tarija, donde enfrentó retrasos y trabas burocráticas por parte del gobierno central: “No voy a tratarlo de esa manera porque no soy abusivo con el poder”, subrayó, asegurando un trato transparente y sin dilaciones para el expresidente y sus representantes.
En el mismo contexto, Paz denunció la grave situación económica heredada de las gestiones anteriores: “Tenemos un Estado quebrado tras 20 años de un régimen donde despilfarraron 60 mil millones de dólares de gas y 40 mil millones en deuda interna y externa”, afirmó, marcando la necesidad de un diálogo responsable y basado en la institucionalidad.
Finalmente, el presidente reiteró su compromiso con la transparencia, la institucionalidad y la defensa de los símbolos nacionales, mientras avanza en la consolidación de capacidades militares y abre canales de comunicación con actores políticos relevantes: “Nadie va a negar nuestro escudo nacional, y todos deben trabajar por Bolivia desde la institucionalidad”, concluyó.





