Nicolás Maduro, presentó este miércoles un recurso de amparo ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) solicitando aclarar los resultados de los comicios del domingo, que lo declararon vencedor en medio de acusaciones de fraude por parte de la oposición.
«Que la sala se aboque a dirimir este ataque contra el proceso electoral, este intento de golpe de Estado utilizando el proceso electoral, y aclare todo lo que haya que aclarar sobre estos ataques», afirmó Maduro tras salir del TSJ. La solicitud, respaldada por la Procuraduría, aún no ha sido publicada.
Esta acción de Maduro ocurre después de dos días de intensas protestas en varias regiones del país en contra de su reelección. La principal coalición opositora, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), sostiene que su candidato, Edmundo González Urrutia, ganó por un amplio margen y ha publicado las actas electorales en una página web como prueba.
Maduro calificó las denuncias de la PUD como «el intento de asalto al poder más criminal» y afirmó que se trata de «un complot global contra Venezuela» destinado a sacarlo de la presidencia, cargo que ocupa desde 2013 tras la muerte de Hugo Chávez.
El líder chavista espera que el TSJ convoque a representantes de las instituciones y a los 10 candidatos, ocho de los cuales han pedido más transparencia. «Estoy dispuesto a ser convocado, interrogado e investigado por la Sala Electoral como candidato presidencial ganador de las elecciones del domingo y como jefe de Estado», subrayó.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró ganador a Maduro por poco más de 704.114 votos frente a González Urrutia, cuando aún faltan por computar más de dos millones de votos, el 20% de las actas de votación, cuyo conteo podría cambiar los resultados finales.
Maduro aseguró que los partidos que lo apoyan están listos para presentar el 100% de las actas, aunque no ofreció más detalles al respecto.
El Centro Carter, que participó como observador en las elecciones, manifestó este martes que el proceso “no se adecuó” a los parámetros y estándares internacionales de integridad electoral, por lo que “no puede ser considerada como una elección democrática”.





