La crisis por los bloqueos de carreteras comienza a golpear directamente al sistema de salud. La empresa Linde Bolivia, encargada de la producción y distribución de gases medicinales e industriales, alertó este miércoles que el abastecimiento de oxígeno medicinal atraviesa una situación crítica debido a las medidas de presión instaladas desde el pasado 4 de mayo.
Según el comunicado oficial de la compañía, varias cisternas cargadas con oxígeno permanecen retenidas en puntos de bloqueo ubicados en Desaguadero, Patacamaya-Lahuachaca y Caihuasi, rutas estratégicas para el abastecimiento de hospitales y centros médicos del occidente del país.
La situación más delicada se registra en los departamentos de La Paz y Oruro, donde algunos hospitales ya operan con reservas mínimas del insumo vital. “Existe un riesgo inminente para la atención y la vida de los pacientes si no se habilita urgentemente el tránsito”, advirtió la empresa.
Linde Bolivia explicó que, pese a los esfuerzos logísticos y operativos desplegados en los últimos días, las restricciones en carretera impiden el paso normal de los camiones cisterna y comprometen seriamente las entregas programadas a centros hospitalarios públicos y privados.
El oxígeno medicinal es considerado un recurso crítico para unidades de terapia intensiva, emergencias y atención de pacientes con enfermedades respiratorias severas. Expertos en salud recuerdan que durante la pandemia de COVID-19 Bolivia ya enfrentó episodios similares, cuando bloqueos y conflictos sociales pusieron en riesgo el suministro hospitalario en varias regiones.
“Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para garantizar el abastecimiento, pero los bloqueos impiden el tránsito de nuestras unidades”, señaló la empresa, que exhortó a las autoridades y sectores movilizados a priorizar corredores humanitarios para el transporte de insumos médicos.
El conflicto vuelve a abrir el debate sobre el impacto de los bloqueos en servicios esenciales. Diversos organismos internacionales han advertido en reiteradas ocasiones que impedir el paso de medicamentos, alimentos o suministros médicos puede derivar en consecuencias humanitarias graves, especialmente para pacientes en estado crítico.
Mientras las carreteras continúan cerradas en distintos puntos del país, hospitales y clínicas permanecen en alerta. El temor crece entre médicos y familiares de pacientes, ante la posibilidad de que el desabastecimiento de oxígeno derive en una emergencia sanitaria de gran magnitud.





