Una medida sin precedentes sacude el comercio global: Irán comenzó a cobrar un “peaje obligatorio” a los buques que cruzan el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del planeta. La decisión, vigente desde abril de 2026, ha encendido alarmas internacionales por su impacto económico, militar y legal.
Según reportes de The Hill y Financial Times, Irán inició cobros informales el 28 de febrero de 2026, intensificando la medida a finales de marzo tras el estallido del conflicto. Para el 8 de abril de 2026, el sistema fue formalizado con una tarifa de un dólar por barril, consolidando un esquema que ya repercute en los mercados energéticos.
El esquema es contundente. Cada petrolero paga según su carga, lo que en buques de gran capacidad puede significar hasta 2 millones de dólares por cruce, elevando los costos logísticos y presionando los precios internacionales del petróleo.
Pero la tensión no es solo económica. Irán llegó a interrumpir completamente el tránsito de petroleros tras un ataque de Israel en Líbano que dejó decenas de muertos. “El paso de petroleros ha sido detenido tras los ataques de Israel”, informó la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, evidenciando el nivel de escalada.
El gobierno iraní sostiene que estos cobros responden a seguridad. El Parlamento aprobó una normativa que justifica el peaje como protección marítima en zona de conflicto, mientras que autoridades aseguran que la medida es parte de su derecho soberano. “Garantizamos la seguridad en condiciones extraordinarias”, señalan.
Uno de los aspectos más polémicos es el método de pago. Irán exige criptomonedas como Bitcoin o divisas alternativas como yuanes, evitando el sistema financiero tradicional para sortear sanciones. Expertos consideran que se trata de una estrategia para mantener ingresos fuera del control internacional.
El procedimiento, conocido como el “Peaje de Teherán”, obliga a los buques a notificar su carga, pagar anticipadamente y recibir autorización para cruzar, en algunos casos bajo escolta militar. El tránsito por Ormuz ya no es libre: está condicionado por pagos y control armado.
Pese a la escalada, la situación mostró un leve alivio temporal. Según Fars, dos petroleros lograron cruzar “sin problemas” tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, lo que sugiere una frágil apertura en medio del conflicto. Sin embargo, el estrecho de Ormuz se consolida como un punto crítico donde economía, guerra y legalidad chocan con impacto global.





