El expresidente Evo Morales lanzó este lunes una de sus declaraciones más explosivas desde el inicio de la crisis política y social que atraviesa Bolivia. Desde el Trópico de Cochabamba, donde permanece resguardado por sectores cocaleros, aseguró que el país se encuentra “totalmente paralizado”, denunció un supuesto operativo militar para detenerlo o “acabar con su vida” y convocó a sus seguidores a mantener las movilizaciones hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
“La Paz está totalmente cercada. Cochabamba cercado. Sucre cortado, Oruro y Potosí cortados. Prácticamente todo está paralizado”, afirmó Morales durante una entrevista concedida a la radio argentina AM 530. El exmandatario calificó la reacción social como “auténtica y natural”, mientras el país enfrenta jornadas de bloqueos, desabastecimiento y creciente tensión política.
Morales también se refirió al operativo policial y militar desplegado el pasado fin de semana en rutas estratégicas entre La Paz y El Alto, acción que el Gobierno definió como un “corredor humanitario” para permitir el ingreso de alimentos, oxígeno y combustible. Sin embargo, el líder cocalero sostuvo que el verdadero objetivo era capturarlo. “Sacó la fuerza militar y policial inconstitucionalmente. Y el pueblo lo derrotó”, declaró.
El exjefe de Estado aseguró que existe un cerco militar en inmediaciones de su refugio en el Chapare. Según su versión, efectivos militares, unidades de inteligencia y presuntos francotiradores estarían desplegados a pocos kilómetros de donde permanece junto a organizaciones afines. “Pueden privarnos de libertad o acabar con nuestra vida”, afirmó, aunque no presentó pruebas documentales sobre sus acusaciones.
En medio del conflicto, Morales condicionó cualquier salida política a que el Gobierno garantice públicamente que no modificará la Constitución ni avanzará en privatizaciones. “Que no privaticen luz, agua, recursos naturales ni servicios básicos”, exigió. Además, acusó a la administración de Paz de incumplir promesas de austeridad y de negociar medidas económicas condicionadas por organismos internacionales.
El exmandatario también sostuvo que el paquete de leyes impulsado por el Ejecutivo busca desmontar el Estado Plurinacional y abrir paso a privatizaciones estratégicas. Según Morales, el Fondo Monetario Internacional estaría exigiendo eliminar subvenciones, devaluar la moneda y privatizar empresas públicas. “El pueblo se levanta para combatir el modelo neoliberal y el Estado neocolonial”, afirmó.
Las declaraciones se producen mientras Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Hospitales paceños reportaron reservas críticas de oxígeno medicinal, sectores productivos denunciaron millonarias pérdidas económicas y organismos nacionales alertaron sobre el impacto humanitario de los bloqueos. Analistas políticos advierten que el conflicto refleja una fractura cada vez más profunda dentro del escenario político boliviano tras la ruptura definitiva entre Morales y el ala gubernamental.
Pese a la orden de captura vigente en su contra por un proceso de trata y tráfico de personas, Morales insistió en que las acusaciones forman parte de una “persecución política” destinada a impedir su retorno electoral. “Si no hay víctima, no hay delito”, aseguró. Mientras tanto, columnas de manifestantes afines al exmandatario continúan movilizándose hacia La Paz, en una escalada de tensión que mantiene al país en vilo y bajo una creciente incertidumbre política y social.





