Israel lanzó la madrugada del viernes una ofensiva aérea contra instalaciones nucleares y objetivos militares en Irán, en lo que ha sido calificado por su gobierno como una acción «preventiva y precisa». El operativo, llamado León Naciente, marcó un punto de inflexión en el conflicto entre ambos países, desatando alarmas en toda la región y generando una inmediata respuesta iraní.
«Esta operación continuará durante los días que sean necesarios», anunció el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un mensaje televisado tras los ataques. El mandatario aseguró que Irán se encuentra «más cerca que nunca» de desarrollar un arma nuclear, y justificó la ofensiva como una acción de autodefensa ante lo que describió como una amenaza existencial.
El ataque incluyó decenas de aeronaves israelíes que impactaron objetivos nucleares en varias regiones de Irán. Según la televisión estatal iraní, entre los muertos se encuentra el jefe de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salami, además de otros altos funcionarios militares como Fereydoon Abbasi y Mohammad Bagheri.
En respuesta, Irán lanzó más de 100 drones hacia territorio israelí, la mayoría de los cuales fueron interceptados. «La vil naturaleza del régimen sionista quedó expuesta», dijo el ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní, quien prometió una represalia contundente. “Israel ha preparado un destino amargo para sí mismo, que sin duda recibirá”.
Estados Unidos negó cualquier participación en el ataque, pese a que medios iraníes acusaron a Washington de colaborar con Israel. «Fue una decisión unilateral de Israel», afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio. Por su parte, el expresidente Donald Trump instó a Irán a negociar y advirtió: «Aún hay tiempo para poner fin a esta masacre. Irán debe llegar a un acuerdo antes de que no quede nada».
Este ataque ocurre en medio de negociaciones estancadas entre Irán y EE.UU. sobre el programa nuclear. La OIEA denunció esta semana múltiples incumplimientos por parte de Teherán, incluyendo el enriquecimiento de uranio hasta un 60%, cercano al nivel necesario para fabricar armas nucleares.
La magnitud del ataque supera cualquier enfrentamiento previo entre los dos países, y analistas advierten de una posible escalada regional. «Si Irán ataca bases estadounidenses, la respuesta de Washington será inevitable», alertó Javed Ali, exasesor de seguridad nacional. Mientras tanto, la región permanece en vilo, al borde de un conflicto mayor.





