Bolivia tiene sobre la mesa una de las propuestas económicas más ambiciosas de los últimos años. El empresario Marcelo Claure, junto al Growth Lab de la Universidad de Harvard, presentó en La Paz el plan “Un Giro Económico para Bolivia”, un documento que busca ofrecer una hoja de ruta para enfrentar la crisis y reconstruir la economía nacional.
“No es solo un diagnóstico, es un camino”, escribió Claure en sus redes sociales al presentar el estudio, resultado de meses de investigación y siete análisis especializados liderados por el economista Ricardo Hausmann. “Bolivia no carece de recursos; necesita hacer las cosas de manera diferente”, afirmó.
El informe identifica una crisis profunda y multidimensional, marcada por el deterioro institucional, la caída de la inversión privada, la pérdida de capacidad exportadora y el estancamiento de la productividad. Según el documento, el agotamiento del modelo basado en el gas natural ha dejado al país sin un motor claro de crecimiento.
El primer eje de la propuesta plantea una consolidación fiscal creíble, orientada a reducir el déficit sin sacrificar la actividad económica. Esto incluye un manejo más eficiente del gasto público y una estrategia de endeudamiento que permita recuperar la confianza de los mercados internacionales.
El segundo pilar propone reemplazar subsidios generalizados e ineficientes por una red de compensación social focalizada, destinada a proteger a los sectores más vulnerables. La idea es que las reformas económicas no recaigan sobre quienes tienen menos capacidad de adaptación.
En materia externa, el plan plantea el restablecimiento del equilibrio cambiario y monetario, una medida clave para enfrentar la escasez de divisas. Esto implicaría ajustar el tipo de cambio, fortalecer las reservas internacionales y devolver competitividad a las exportaciones bolivianas.
Otro componente central es la atracción de inversiones en sectores estratégicos. El estudio identifica oportunidades en áreas como el litio, las energías renovables, el agro y el turismo, sectores capaces de generar divisas, empleo y nuevas cadenas de valor. “Bolivia necesita producir más y exportar mejor”, subraya la propuesta.
Finalmente, el plan insiste en la necesidad de construir una base institucional sólida: mayor seguridad jurídica, menos burocracia y reglas claras para el sector privado. El objetivo no es solo estabilizar la economía, sino sentar las bases de un crecimiento sostenible, diversificado y menos dependiente de los recursos naturales. En palabras de Claure, se trata de “un obsequio para mi patria Bolivia”.





