El periódico estadounidense The Washington Post ha publicado una investigación reveladora sobre el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, prófugo de la justicia, y su compleja red de operaciones vinculadas al narcotráfico transcontinental. La investigación señala que Marset utilizó equipos de fútbol como una fachada para lavar dinero proveniente de sus actividades ilícitas, patrocinando clubes y comprando dirigentes deportivos.
Según el informe, Marset no solo se infiltró en el mundo del fútbol, sino que también innovó en los métodos de exportación de cocaína paraguaya y boliviana hacia Europa, utilizando puertos uruguayos. «En lugar de esconderse de las autoridades, Marset habría utilizado su fortuna para comprar y patrocinar equipos de fútbol en América Latina y Europa», indica la investigación. «Los investigadores estadounidenses y sudamericanos descubrieron que estaba usando esos equipos para lavar millones en ganancias de drogas».
El alcance de sus actividades salió a la luz a raíz de la detención de su esposa, Gianina García Troche, en el aeropuerto de Madrid el pasado miércoles. Esta captura ha intensificado la búsqueda de Marset, quien huyó de Bolivia hace un año tras un operativo policial fallido. Actualmente, su paradero sigue siendo desconocido, aunque Interpol Paraguay sospecha que podría estar en Emiratos Árabes Unidos.
Marset había jugado en el Club Deportivo Capiatá de Paraguay en 2021, donde se informó que pagaba cuantiosos premios a jugadores y dirigentes, permitiéndose así actuar sin restricciones. Posteriormente, bajo una identidad falsa, se trasladó a Bolivia y se unió a Los Leones de El Torno como Luis Amorim. Los equipos bolivianos donde jugó están actualmente bajo investigación.
La investigación destaca que Marset perfeccionó la ruta de tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, enviando toneladas de droga desde puertos uruguayos a países como Bélgica, Países Bajos y Alemania. En 2020, las autoridades paraguayas y estadounidenses notaron un aumento en la cocaína que llegaba a Paraguay desde Bolivia con destino final en Europa a través de los puertos de Uruguay. Algunos de estos envíos estaban marcados con una abreviatura nunca antes vista: PCU, que significa Primer Cartel Uruguayo.
El imperio de Marset no solo involucró el tráfico de drogas, sino que también le permitió establecer contactos con políticos poderosos en todo el continente. Sin embargo, algunas de sus conexiones más valiosas fueron en el fútbol profesional, donde logró lavar sus ganancias ilícitas y consolidar su influencia.
«Construir ese imperio y lavar sus ganancias pusieron a Marset en contacto con políticos poderosos del continente. Sin embargo, algunas de sus conexiones más valiosas fueron en el fútbol profesional», concluye el informe del The Washington Post.





