El enfrentamiento entre Donald Trump y Volodimir Zelenski en la Casa Blanca ha generado una ola de reacciones en Europa, donde varios líderes han reafirmado su apoyo a Ucrania y han cuestionado el papel de Estados Unidos como líder del mundo libre.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, envió un mensaje directo a Zelenski: «No estás solo, Ucrania no está sola», mientras que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, escribió en X en varios idiomas: «Ucrania, España está contigo».
Desde Portugal, el presidente francés, Emmanuel Macron, recordó que «Rusia es el agresor y Ucrania el agredido», destacando que Europa debe mantener su respaldo inquebrantable. Adelantó que llamará a Zelenski para expresarle personalmente su apoyo.
Los principales líderes de la Unión Europea también se han pronunciado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, coincidieron en que «la dignidad de Zelenski honra la valentía del pueblo ucraniano».
La declaración más contundente vino de la Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quien afirmó: «Lo ocurrido en Washington deja claro que el mundo libre necesita un nuevo líder, y corresponde a Europa aceptar este desafío».
El canciller en funciones de Alemania, Olaf Scholz, también envió un mensaje fuerte: «Nadie quiere la paz más que los ciudadanos ucranianos. Ucrania puede confiar en Alemania y en Europa».
El respaldo europeo se extendió a varios países. Los líderes de Lituania, Letonia, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Noruega y Estonia coincidieron en que Ucrania no solo lucha por su propia libertad, sino también por la de toda Europa.
El altercado en la Casa Blanca, donde Trump acusó a Zelenski de no mostrar suficiente gratitud y cuestionó su interés en negociar la paz, ha dejado una fractura diplomática que podría redefinir el liderazgo global. La decisión de expulsar a Zelenski de la residencia presidencial marca un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos, Europa y Ucrania.




