El precio del barril de petróleo ha experimentado un constante ascenso en las últimas 48 horas, llegando a alcanzar los 94,19 dólares, y las proyecciones indican que podría superar los 100 dólares para el año 2024. Aunque este aumento podría ser visto como una buena noticia para muchos productores de petróleo, algunos expertos sostienen que, en el caso de Bolivia, no sería necesariamente beneficioso.
Raúl Velásquez, investigador en energía e hidrocarburos de la Fundación Jubileo, advierte que, en términos generales, el incremento en el precio del barril de petróleo podría tener un impacto más perjudicial que beneficioso para Bolivia.
Es importante recordar que entre 2010 y 2014, Bolivia experimentó un auge económico impulsado en gran parte por los altos precios del petróleo. En ese momento, el Gobierno celebró este período de bonanza económica.
Sin embargo, el presidente de Bolivia, Luis Arce, reconoció en abril que la producción de gas natural del país está en declive y que los pozos de petróleo «se han cansado». Esta afirmación fue respaldada por el mandatario en agosto, cuando reiteró que la industria petrolera boliviana había alcanzado un punto de agotamiento.
Estas declaraciones de las autoridades bolivianas han generado preocupación sobre la vulnerabilidad de la economía del país frente a las fluctuaciones en los precios del petróleo. Expertos como Velásquez sugieren que Bolivia debe diversificar su economía y reducir su dependencia de los ingresos petroleros para garantizar una mayor estabilidad en el futuro.





