El asesinato del teniente coronel Juan Javier Soliz Cáceres, comandante del Regimiento Manchego de Montero, podría estar vinculado con amenazas lanzadas por sectores evistas contra jefes militares, afirmó este sábado el exmilitar y candidato a diputado por la alianza Libre, Jorge Santiestevan.
“Una de las hipótesis importantes es que los militares fueron amenazados por dirigentes de las seis federaciones del trópico, dando incluso nombres y apellidos de comandantes”, declaró Santiestevan a la red Uno. Según dijo, los autores del crimen tendrían información precisa sobre los movimientos y entornos familiares del coronel Soliz.
El candidato apuntó que el asesinato tiene indicios de haber sido perpetrado por grupos insurgentes. “Para mí, esto ha sido una ejecución producida por insurgentes, con alta probabilidad que provengan del Chapare”, afirmó. Esta versión surge luego de que en días recientes dirigentes cocaleros emitieran advertencias explícitas contra mandos castrenses.
La tensión escaló con hechos como la explosión de un cachorro de dinamita cerca de la casa de un vocal electoral en Cochabamba, así como amenazas públicas contra el Tribunal Supremo Electoral por parte del dirigente evismo Enrique Mamani. En este contexto de violencia e intimidación, la ejecución de Soliz genera creciente preocupación.
El crimen ocurrió la noche del viernes dentro del regimiento, y según Santiestevan, los primeros reportes militares intentaron disfrazar el asesinato como un accidente de tránsito. “Emitieron un parte falso. El asesinato ocurrió entre la oficina de Soliz y su vivienda”, denunció. Esto ha motivado críticas por la supuesta intención de encubrir los hechos.
Santiestevan también planteó una segunda hipótesis: un ajuste de cuentas vinculado al crimen organizado. Sin embargo, descartó totalmente que se trate de un crimen pasional. Apuntó a una posible ejecución planificada, en la que participaron varias personas, con entrenamiento en manejo de armas.
“Todo indica que Soliz fue puesto de rodillas antes de recibir un disparo en la nuca”, aseguró el exoficial, sugiriendo que los autores del crimen sabían exactamente lo que hacían. Esto refuerza la sospecha de que el asesinato fue una operación deliberada con móviles políticos o criminales.
El caso sigue bajo investigación por parte de la Felcc y la Fiscalía, mientras crecen los pedidos de que se esclarezcan los móviles del crimen. En palabras de Santiestevan: “La población merece saber si el asesinato de un jefe militar es consecuencia de amenazas políticas o de redes criminales infiltradas”.





