El Banco Central de Bolivia (BCB) anunció este lunes el cumplimiento del pago de una deuda adquirida durante la gestión 2025 mediante operaciones de pignoración de oro, un mecanismo que permitió obtener divisas utilizando parte de las reservas internacionales como garantía. Con esta decisión, la entidad financiera aseguró haber cerrado la primera de tres operaciones heredadas que comprometían activos estratégicos del país.
La operación en cuestión se remonta al 17 de junio de 2025, cuando la anterior administración del ente emisor comprometió 4,3 toneladas de oro a través de una venta futura con pignoración. El objetivo era acceder a recursos para cubrir obligaciones externas urgentes, entre ellas la importación de carburantes y el pago del servicio de la deuda.
Según el comunicado oficial, el BCB logró cumplir con esta obligación gracias a las compras de oro realizadas durante la presente gestión. «Este lunes 15 de junio de 2026 se cumplió con el pago de la mencionada operación de venta futura«, informó la institución, destacando que el proceso se ejecutó respetando el límite mínimo de 22 toneladas de reservas de oro, exigido por la Ley N.º 1503.
Una vez concretada la entrega del metal precioso y el cierre definitivo del acuerdo, las reservas internacionales registraron una disminución de USD 586 millones en el rubro de reservas de oro. No obstante, la entidad enfatizó que esta reducción «no afectó el nivel de las reservas monetarias«, preservando así la capacidad operativa del país frente a sus compromisos financieros.
El Banco Central sostuvo que esta medida forma parte de una estrategia para corregir «operaciones atípicas realizadas en años anteriores que comprometieron la disponibilidad de las Reservas Internacionales y generaron costos financieros para el Ente Emisor«. La cancelación de este pasivo representa, según la institución, un paso importante hacia la normalización de la administración de los activos internacionales.
El cierre de esta primera operación también busca fortalecer la imagen de Bolivia ante los mercados y organismos internacionales. El BCB señaló que la decisión «coadyuva a la consolidación de toda la gestión macroeconómica«, en un contexto en el que las agencias calificadoras de riesgo, así como financiadores privados, bilaterales y multilaterales, observan de cerca la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones externas.
Economistas coinciden en que el manejo de las reservas internacionales se ha convertido en uno de los principales desafíos para la estabilidad financiera boliviana. En los últimos años, la caída de las divisas disponibles y la necesidad de sostener importaciones estratégicas han obligado a implementar mecanismos extraordinarios para obtener liquidez sin afectar la continuidad de los pagos internacionales.
En ese escenario, el BCB ratificó su compromiso con «la credibilidad, responsabilidad y solvencia en el manejo de sus obligaciones«, asegurando que continuará aplicando una gestión técnica y transparente. Mientras aún quedan dos operaciones heredadas por resolver, la entidad busca enviar una señal de confianza a los mercados: Bolivia honra sus compromisos financieros y preserva la integridad de sus reservas estratégicas.




