Honduras enfrenta una escalofriante realidad en lo que respecta a la seguridad de sus menores, ya que la Red Coordinadora de Instituciones Privadas por los Derechos de la Niñez y la Juventud (Coiproden) ha informado que, durante los primeros siete meses de 2023, un total de 429 menores han perdido la vida de manera violenta en el país. Esta estadística se traduce en un trágico promedio de dos menores fallecidos cada día, marcando un aumento del 15 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior.
Las alarmantes cifras también son respaldadas por un estudio del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), que destaca que en los últimos 13 años, cerca de 32.000 jóvenes han perdido la vida debido a la violencia, y asombrosamente, el 95 por ciento de estos casos aún permanece en la impunidad.
Ante esta preocupante situación, la titular del Conadeh, Blanca Izaguirre, ha cuestionado el enfoque del Estado en la protección de la niñez y la juventud, señalando que ha faltado una atención adecuada durante décadas. Izaguirre resalta la necesidad de políticas de prevención en lugar de medidas represivas, así como un compromiso real para erradicar la pobreza y las desigualdades que contribuyen a este ciclo de violencia.
El Conadeh también ha identificado un patrón alarmante: en un 40 por ciento de los casos, los agresores son parte del núcleo familiar de la víctima, mientras que el 21 por ciento son desconocidos y el 14 por ciento pertenecen a grupos criminales. Los datos recopilados entre el 2022 y mayo de 2023 muestran que se han presentado 80 denuncias por violaciones a la integridad física de menores. El 73 por ciento de estas denuncias involucra a niñas como principales víctimas.
Las atrocidades cometidas son difíciles de enfrentar: el 65 por ciento de los casos involucra abuso sexual, el 24 por ciento amenazas de muerte y el once por ciento por maltrato físico. Estas estadísticas revelan una dolorosa realidad que exige una acción inmediata y efectiva para proteger a los menores hondureños y brindarles un entorno seguro y prometedor para su desarrollo.





