La historia de Rex, el perro que acompañó a efectivos policiales durante los operativos de desbloqueo en Parotani y que posteriormente fue incorporado a la Policía Boliviana con el grado honorífico de subteniente, sigue generando repercusiones en todo el país. Esta vez, la analista política y profesional veterinaria Lilia Orellana aportó una explicación científica sobre el comportamiento del can que conquistó el corazón de miles de bolivianos.
Según Orellana, la conducta de Rex puede entenderse desde la etología, la ciencia que estudia el comportamiento animal. La especialista sostiene que el perro no comprendía el conflicto social ni las razones de la movilización policial, sino que identificó a un grupo humano cohesionado y decidió integrarse a él. «Lo que probablemente hizo fue encontrar una manada y permanecer junto a ella«, explica en un análisis difundido en redes sociales.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la serenidad que mostró el animal en medio de explosiones, petardos y detonaciones de dinamita. Mientras muchos perros suelen reaccionar con miedo o huida ante sonidos de alta intensidad, Rex permaneció atento, tranquilo y cercano a los uniformados, una característica poco común que, según la especialista, evidencia una notable estabilidad emocional.
«Esta tolerancia a estímulos acústicos intensos es una cualidad muy valorada en perros de trabajo«, señala Orellana. Agrega que el comportamiento observado podría estar relacionado con rasgos genéticos asociados a perros pastores o líneas de trabajo, caracterizadas por una fuerte capacidad de adaptación, aprendizaje y cooperación con los seres humanos.
La veterinaria también recordó que la historia de Rex guarda sorprendentes similitudes con la de Petardo, el perro que hace aproximadamente una década acompañó las movilizaciones cívicas de Potosí rumbo a La Paz. Al igual que Rex, Petardo permaneció junto a grupos humanos en contextos de alta tensión, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo nacional de lealtad y compañerismo.
«Ninguno de los dos entendía las razones políticas de las movilizaciones; entendían algo mucho más simple: habían encontrado una manada con la cual caminar«, reflexiona Orellana. Desde la perspectiva científica, ambos animales compartían características conductuales similares, entre ellas una elevada tolerancia al ruido, una fuerte necesidad de afiliación social y una tendencia natural a integrarse a grupos humanos.
Más allá de la emotiva historia, la especialista aprovechó el caso para llamar la atención sobre una realidad silenciosa que se repite en las carreteras bolivianas. Recordó que cientos de perros sobreviven en caminos y comunidades rurales sin acceso a atención veterinaria, alimentación adecuada o programas de bienestar animal. «Rex representa a todos esos animales invisibles que esperan una oportunidad«, afirma.
Para Orellana, el verdadero legado de Rex no radica únicamente en haber sido nombrado subteniente de la Policía Boliviana. Su historia recuerda que detrás de cada perro abandonado existe una vida que merece protección, afecto y oportunidades. Diez años después de que Petardo emocionara al país, Rex vuelve a demostrar que los héroes más inesperados pueden aparecer en cualquier lugar, incluso al borde de una carretera, buscando simplemente algo que todo ser vivo necesita: una familia y un lugar al cual pertenecer.




