La Unión Europea decidió dar un giro drástico frente al avance de las plataformas chinas de comercio electrónico. Bruselas adelantó para 2026 la eliminación de la exención aduanera para paquetes de menos de 150 euros, una medida inicialmente prevista para 2028 y que busca frenar el volumen masivo de productos baratos provenientes de China. La decisión llega en un momento en que Shein y Temu enfrentan crecientes polémicas en Europa, particularmente en Francia.
El impacto es enorme: solo en 2024 ingresaron a la UE 7,6 mil millones de paquetes valorados en menos de 150 euros, una cifra sin precedentes. “Una parte muy importante de estos envíos viene de China y son más baratos porque no cumplen regulaciones europeas de seguridad o medio ambiente”, explicó Stephano Mauro, director de fiscalidad y logística de E-commerce Europe. Según añadió, muchos productos llegan abaratados por subsidios estatales o incluso mano de obra forzada, un escenario que “exige restablecer reglas de juego justas”.
Los comerciantes europeos celebraron la decisión, pero advierten un serio desafío operativo. “Es un mensaje político contundente, pero técnicamente muy difícil de aplicar en tan poco tiempo”, señaló Mauro, recordando que las 27 administraciones aduaneras deberán actualizar sus sistemas tecnológicos antes de que la normativa entre en vigor.
El cambio de calendario responde, además, a la presión externa. El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, alertó de que esperar hasta 2028 “es incompatible con la urgencia de la situación”, especialmente tras una decisión similar adoptada por Estados Unidos en agosto, que podría desviar hacia Europa aún más importaciones chinas.
Francia, en plena confrontación con Shein, lidera la iniciativa. “La actualidad demuestra que el tema de las plataformas de e-commerce es clave para la competitividad y la protección del consumidor”, declaró el ministro de Economía, Roland Lescure, al llegar a Bruselas. París exige aplicar cuanto antes la nueva normativa, idealmente ya en 2026.
Con esta aceleración, la UE busca frenar el “efecto avalancha” de productos ultrabaratos, proteger a la industria europea y marcar un antes y un después en la regulación del comercio digital con China. Europe no quiere seguir siendo —como denuncian varios sectores— el destino final de un flujo de importaciones que compite en condiciones desiguales.





