El defensor del pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets, lanzó una acusación de alto impacto internacional al denunciar que Rusia estaría enviando a niños ucranianos secuestrados a campamentos en Corea del Norte, en un nuevo capítulo del creciente eje militar entre Moscú y Pionyang. “Se han identificado 165 campamentos donde niños ucranianos están siendo rusificados y militarizados, ubicados en territorios ocupados, Rusia, Bielorrusia e incluso Corea del Norte”, afirmó en su cuenta oficial en X.
La denuncia se fortaleció con los testimonios presentados en el Senado de Estados Unidos por Kateryna Rashevska, experta legal del Centro Regional de Derechos Humanos, quien reveló que al menos dos menores deportados por Rusia terminaron en el ‘campamento Songdowon’ en Corea del Norte. “Tenemos pruebas de que niños ucranianos están siendo llevados fuera del continente asiático para su adoctrinamiento”, declaró Rashevska ante legisladores estadounidenses.
Según la agencia surcoreana Yonhap, el lugar mencionado sería el Campamento Infantil Internacional Songdowon, un conocido destino de verano situado en la ciudad costera de Wonsan, lo que convierte el traslado de los menores en un hecho inédito y alarmante en el contexto de la guerra.
Los menores identificados, Misha (12) y Liza (16), relataron haber recibido instrucción ideológica y militar. De acuerdo con el informe presentado por Rashevska, en el campamento “aprendieron a destruir a ‘los militaristas japoneses’ y conocieron a veteranos coreanos involucrados en el ataque de 1968 al buque estadounidense Pueblo”, un episodio que refuerza la dimensión propagandística del programa.
Ucrania asegura que más de 19.000 niños han sido deportados por la fuerza desde el inicio de la invasión rusa. “No existe justificación alguna para convertir a niños secuestrados en instrumentos de guerra”, sostuvo Rashevska durante su intervención en Washington.
En paralelo, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que exige a Rusia la devolución inmediata de todos los menores trasladados por la fuerza y el cese de cualquier intento de cambiar su identidad, ciudadanía o estatus legal. El documento fue presentado por la ministra adjunta de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, quien denunció que Moscú trata a los menores como “trofeos de guerra”.
La resolución obtuvo 91 votos a favor, 12 en contra y 57 abstenciones, un resultado que, aunque no vinculante, demuestra el amplio respaldo internacional a la denuncia de Kiev. Para Betsa, “el mensaje del mundo es claro: los niños no son botín ni armas políticas”.
La aprobación superó con holgura la mayoría requerida y evidenció que la protección de los menores ucranianos se ha convertido en un punto clave para la comunidad internacional, presionando a Rusia en uno de los aspectos más sensibles del conflicto.





