Este lunes, los venezolanos han derribado una estatua del exdictador Hugo Chávez en Coro, estado Falcón, en medio de una intensificación de las protestas contra los resultados electorales que declararon a Nicolás Maduro como ganador. La estatua, de aproximadamente tres metros de altura, fue derribada en la plaza Hugo Chávez, un punto de referencia para actos del chavismo.
En los alrededores de la plaza, los enfrentamientos entre manifestantes y la policía se intensificaron cuando los funcionarios intentaron dispersar a la multitud. «La gente está cansada de tanto abuso y fraude», afirmó un manifestante que prefirió mantener su anonimato.
En Caracas, la capital del país, las protestas también se han intensificado. Los cacerolazos resonaron en barrios como Petare, Altamira y La Vega, donde la gente exige la retirada de Maduro del poder. «No aceptaremos otro fraude, queremos democracia», declaró un residente de Altamira.
En otras ciudades como Maracay y Valencia, las manifestaciones se han vuelto violentas. En la autopista Caracas-La Guaira se quemaron neumáticos y autos, mientras que en Valencia, los manifestantes se congregaron frente al Fuerte Paramacay, una importante base militar. «El pueblo está decidido a luchar por su libertad», comentó un manifestante en Valencia.
La líder opositora María Corina Machado, en sus primeras declaraciones tras las elecciones, dio por ganador a su colega Edmundo González y contradijo la victoria de Maduro. «Los resultados son contundentes e impresionantes. La participación fue histórica», subrayó Machado, refiriéndose a los sondeos y conteos rápidos realizados durante el día de las elecciones.
Por otro lado, el fiscal del régimen, Tarek William Saab, anunció que se investiga a la exdiputada opositora por su supuesta implicación en un ataque masivo que habría retrasado los resultados de las elecciones. Según Saab, el ataque fue realizado desde Macedonia del Norte con la intención de manipular los datos electorales.
Numerosos países de la región han denunciado fraude electoral y cuestionado la legitimidad de la proclamación de Nicolás Maduro como ganador. El presidente chileno Gabriel Boric afirmó: «No reconoceremos resultados que no sean verificables», mientras que otros líderes han pedido una revisión exhaustiva del proceso electoral.




