En San Buenaventura, al norte de La Paz, centenares de padres de familia tomaron las calles este lunes para denunciar el abandono de tres módulos educativos y tres tinglados adjudicados por la UPRE durante el gobierno del entonces presidente Luis Arce. Según los movilizados, la empresa elegida habría recibido el contrato sin presentar la boleta de garantía, un requisito obligatorio para obras públicas.
La indignación estalló después de que las construcciones permanecieran paralizadas por nueve meses, pese a que debían beneficiar a cientos de estudiantes del área urbana y rural. “No podemos aceptar que se juegue así con el futuro de nuestros hijos”, reclamó una de las madres durante la marcha.
Los manifestantes denunciaron que algunas de las obras ni siquiera comenzaron, mientras que la que presenta mayor avance apenas alcanza un 17% de ejecución física, cifra que calificaron como “inaceptable”. La falta de progreso ha generado preocupación y malestar en toda la comunidad educativa.
El Gobierno Municipal de San Buenaventura aclaró que no participó en el proceso de licitación, lo que ha agravado el reclamo de los padres, quienes ahora exigen al actual Gobierno que reactive de inmediato los proyectos. “Solo pedimos que se cumpla lo que se prometió, nada más”, afirmó un dirigente vecinal.
La situación es crítica: las antiguas aulas fueron demolidas y los estudiantes deben pasar clases en espacios improvisados y precarios, algunos sin protección ante las lluvias. Docentes y padres coinciden en que esta realidad pone en riesgo la salud y el aprendizaje de los niños.
Las imágenes de estudiantes asistiendo a clases bajo toldos y estructuras improvisadas han generado indignación en la región. Para los padres, esta precariedad representa una vulneración directa al derecho a la educación y un ejemplo del abandono estatal.
La preocupación se proyecta hacia el año 2026, cuando temen que los estudiantes sigan en ambientes inadecuados mientras los módulos educativos permanecen inconclusos. “No vamos a esperar otro año más, vamos a seguir movilizados hasta que se reanuden las obras”, advirtió un representante del comité de padres.
Mientras la comunidad exige respuestas inmediatas, los seis proyectos siguen detenidos y convertidos en símbolos de frustración y promesas incumplidas.





