El Gobierno publicó el Decreto Supremo 5515, una norma que reconfigura el funcionamiento del Órgano Ejecutivo, habilita al presidente Rodrigo Paz a gobernar de forma remota desde el exterior y recorta de manera explícita las atribuciones del vicepresidente Edmand Lara.
La medida surge en un contexto político tenso, marcado por el distanciamiento público entre Paz y Lara, justo cuando el mandatario tiene compromisos internacionales, entre ellos su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. En el oficialismo existía la preocupación de que el Vicepresidente aproveche las ausencias del Presidente para revertir decisiones clave.
El decreto establece que, ante una salida temporal del país, el Presidente continuará ejerciendo plenamente sus atribuciones mediante medios tecnológicos de comunicación, evitando así una transferencia automática del mando político.
La norma precisa que solo en caso de imposibilidad técnica, el Presidente podrá delegar funciones de manera expresa y detallada al Vicepresidente, definiendo con exactitud qué acciones puede realizar y cuáles no durante la suplencia temporal.
Pero el cambio más significativo está en la reducción directa del rol del Vicepresidente. Mientras un decreto anterior le permitía “planificar, gestionar, apoyar y ejecutar acciones”, el DS 5515 limita su función a “gestionar y coadyuvar acciones en el marco de la dirección de la política general del Gobierno”.
Además, cuando el Vicepresidente asuma como Presidente en ejercicio, deberá ceñirse estrictamente a las instrucciones comunicadas por el titular, “salvo ampliación expresa”, cerrando cualquier margen de interpretación política.
El decreto también obliga a que toda acción del Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia se realice en coordinación con el Ministro de la Presidencia, titular o interino, y en absoluta coherencia con las políticas de Estado definidas por el Ejecutivo.
En los hechos, el DS 5515 blinda el poder presidencial, neutraliza maniobras internas y formaliza el control político a distancia, en un escenario donde la fractura en el binomio gobernante ya dejó de ser un secreto y pasó a convertirse en una disputa abierta por el mando real del país.




