La presentación del nuevo equipo del Ministerio de Educación dejó una frase que resonó en todo el sector: “No soy pedagoga, pero sí soy una educadora y servidora pública convencida del poder transformador de la educación”, afirmó la ministra Beatriz Elena García al anunciar el inicio de lo que definió como “una nueva etapa para la educación boliviana”.
En un acto solemne, García aseguró que su gestión estará enfocada en transparencia, eficiencia y un trabajo coordinado con maestros, familias y estudiantes. “Es tiempo de construir un sistema educativo saludable, preparado y competitivo”, declaró, destacando que el país necesita docentes motivados y estudiantes listos para afrontar los nuevos desafíos globales.
La ministra presentó oficialmente al equipo técnico que la acompañará y enfatizó que cada uno fue elegido para fortalecer áreas clave del sistema. Entre ellos, destacó a Ana Cárdenas como viceministra de Educación Superior, a quien describió como una profesional “capaz de vincular la formación universitaria con la demanda laboral real que exige el país”.
También anunció la incorporación de Daniela García Moreno, responsable del área de educación y tecnología, subrayando su experiencia en innovación y su vínculo con la educación especial. “Integrar tecnología con inclusión será uno de los pilares de esta gestión”, señaló la autoridad.
Respecto a Juan Carlos Pimentel, nuevo viceministro de Educación Regular, la ministra resaltó su amplia trayectoria. “Su sabiduría y experiencia como pedagogo y exautoridad serán fundamentales para alcanzar los objetivos de excelencia”, afirmó, destacando que el país necesita liderazgo técnico sólido para enfrentar las debilidades estructurales del sistema.
García insistió en que la educación no puede seguir sujeta a intereses coyunturales: “La educación debe ser una política de Estado”, sentenció, añadiendo que su misión será construir un sistema “de calidad, transparente y eficiente”, capaz de escuchar al magisterio, dialogar con las familias y formar “ciudadanos protagonistas del futuro del país”.
La autoridad cerró su discurso con un llamado a la unidad de su equipo y de todos los actores educativos. “Trabajemos con honestidad, compromiso y unión”, expresó, recordando que la transformación educativa requiere un esfuerzo compartido. “La educación —dijo— es una tarea de todos y nuestro objetivo es llevar adelante una enseñanza innovadora, inclusiva y abierta al mundo”.
Con este mensaje, el Ministerio de Educación abrió un nuevo ciclo que promete reformas profundas, pero también desafíos enormes ante un sistema que exige soluciones urgentes.





