El comandante de la Policía, general Mirko Sokol, reveló este lunes que más de cinco mil órdenes de aprehensión siguen sin ejecutarse a nivel nacional, una cifra que expone la magnitud del rezago judicial y la presión sobre las fuerzas del orden. “Estas órdenes se irán ejecutando paulatinamente”, aseguró.
Sokol explicó que la ejecución avanza “en función del trabajo que realizan las direcciones investigativas”, indicando que cada unidad aplica tácticas propias según la complejidad del caso. “Los propios investigadores tienen sus estrategias dependiendo del caso”, precisó.
El jefe policial reconoció que muchos de los implicados han logrado evadir a las autoridades. “Hay gente que busca evadir la ley, se esconde, escapa”, afirmó, enfatizando que aun así se aplican todos los procedimientos establecidos por norma.
Añadió que, pese a las dificultades, las aprehensiones llegarán tarde o temprano. “Seguramente, en algún momento se van a ejecutar”, afirmó, intentando transmitir calma ante el incremento de denuncias sobre prófugos que no son capturados.
Entre los casos más resonantes figuran el del exgerente de Emapa, Franklin Flores, y el dirigente panificador Rubén Ríos, ambos vinculados a presunta corrupción con la harina subvencionada. Su fuga ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de control estatal.
Sokol indicó que, en el caso de Flores y Ríos, la Policía está desplegando todos los recursos disponibles. Según dijo, “se está realizando la investigación correspondiente y se han activado todos los mecanismos” para dar con su paradero.
El comandante subrayó que la magnitud del listado de prófugos responde a múltiples factores, entre ellos la carga procesal, la falta de presencia policial en zonas críticas y la organización de redes que facilitan la huida de investigados.
Con más de 5.000 órdenes pendientes, el país ingresa a una fase de vigilancia reforzada, donde la Policía busca equilibrar estrategias, recursos y presión social para cerrar uno de los capítulos más complejos del sistema de justicia.





