La teoría de la “paz democrática”, esbozada por Immanuel Kant en el siglo XVIII, sostiene que los Estados democráticos tienden a evitar las guerras entre sí. Sin embargo, en un mundo donde las guerras civiles proliferan y los autoritarismos resurgen, expertos advierten que la democracia no siempre es sinónimo de estabilidad.
Durante las Jornadas de la Democracia de Aarau 2025, la politóloga Hannah Smidt explicó que, en las democracias, el alto costo social de los conflictos bélicos suele disuadir a los gobiernos de iniciar guerras. “La ciudadanía no acepta pagar los costos de la guerra, por eso los sistemas democráticos tienden a buscar salidas pacíficas”, indicó la docente de la Universidad de St. Gallen.
No obstante, diversos estudios sugieren que las relaciones comerciales y la pertenencia a organizaciones internacionales también contribuyen a la paz entre países. “¿Es realmente la democracia el factor determinante para la paz? El debate está lejos de cerrarse”, afirmó Smidt en entrevista con Swissinfo.
Karina Mross, investigadora del Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad, añade que las autocracias parecen más estables a corto plazo, pero son propensas a conflictos internos a largo plazo. “Lo vimos en Siria. Aparentemente estable durante décadas, pero al final estalló en una guerra civil”, sostuvo.
Basada en trabajos de campo en Nepal, Burundi y Liberia, Mross concluyó que la promoción de la democracia puede evitar nuevos conflictos, pero solo si responde a una demanda local. “No se puede imponer la democracia desde fuera. Debe existir un impulso interno que permita que el apoyo internacional tenga efecto”, remarcó.
Aun así, Mross reconoce que la promoción democrática por parte de potencias como Estados Unidos ha estado ligada a intereses geopolíticos, lo cual resta legitimidad a sus acciones. “En Liberia, sin embargo, la presión externa fue clave para frenar el autoritarismo cuando las instituciones locales eran débiles”, explicó.
Frente al auge de regímenes híbridos y autocracias competitivas, el riesgo de conflictos armados sigue presente. “El número de conflictos hoy es altísimo y la mayoría ocurre en países no democráticos. Puede haber relación, pero aún falta evidencia concluyente”, advirtió Mross.
Finalmente, la politóloga subrayó que la reducción del compromiso democrático en las misiones de paz de la ONU refleja un cambio preocupante. “Si las organizaciones internacionales dejan de promover la democracia, el riesgo es que se legitime la autocracia como forma de gobierno aceptable”, concluyó.




