El vicepresidente Edmand Lara reconoció públicamente que se equivocó al plantear la eliminación del Ministerio de Justicia, una de las principales promesas de campaña junto al entonces candidato presidencial Rodrigo Paz. “Si bien dije que debíamos eliminar el Ministerio de Justicia, nos equivocamos, recapacitamos”, afirmó Lara en una reciente declaración que marca un giro drástico en el discurso oficial del nuevo Gobierno.
Durante la campaña electoral, Lara había sido categórico: “Tenemos que cerrar ciertos ministerios; por ejemplo, yo cerraría el Ministerio de Justicia”, argumentando que esa cartera de Estado era símbolo de intromisión política y corrupción judicial. En la misma línea, Rodrigo Paz calificó al despacho como el “ministerio de las coimas”, prometiendo una reforma institucional que garantizara independencia de poderes.
Sin embargo, ya instalados en el poder, la dupla Paz–Lara optó por mantener el Ministerio y designar como su titular a Freddy Vidovic, abogado personal del vicepresidente, una decisión que ha levantado críticas y cuestionamientos sobre coherencia y conflicto de intereses.
Ante la polémica, Lara trató de justificar el cambio de rumbo: “Con relación al Ministerio de Justicia, es atribución del presidente. Entendimos que es un ministerio importante, con una función importante. Recapacitamos, y decidimos mantenerlo”, sostuvo, en una evidente rectificación frente a sus declaraciones pasadas.
El viraje político no pasó desapercibido para la opinión pública ni para los sectores que confiaron en su discurso anticorrupción. Lo que en campaña fue presentado como un símbolo de ruptura con el pasado, hoy se percibe como una renuncia al compromiso de transformación institucional.
“Esto demuestra que las promesas duran hasta el día de la posesión”, señaló un analista político consultado, al recordar que la eliminación del Ministerio de Justicia fue una de las propuestas más aplaudidas por la ciudadanía cansada de la politización judicial.
La permanencia de la cartera, ahora bajo el mando de un allegado directo de Lara, ha reavivado las críticas sobre la falta de independencia en la designación de autoridades clave. “No se puede hablar de transparencia cuando el ministro de Justicia responde a intereses personales”, advirtió un legislador opositor.
Así, lo que comenzó como una promesa de cambio profundo en el sistema judicial termina convirtiéndose en un ejemplo más de cómo el poder modifica los discursos. La frase de Lara, “nos equivocamos”, resume el nuevo rumbo de un gobierno que, en menos de una semana, ya enfrenta su primera gran contradicción política.




