Una noche de horror y desesperación se vivió este martes en la Curva del Diablo, uno de los tramos más peligrosos de la autopista La Paz–El Alto, cuando un camión cargado de cemento perdió el control y destrozó un minibús de transporte público que subía hacia la urbe alteña. El siniestro dejó cuatro muertos y 12 heridos, entre ellos el propio conductor del vehículo pesado.
El impacto fue tan violento que el minibús quedó completamente aplastado, mientras los pasajeros intentaban salir de entre los fierros retorcidos. “Fue un infierno, escuchamos gritos, llantos y explosiones de metal”, relató un testigo que ayudó a rescatar a los heridos antes de la llegada de los equipos de emergencia.
Según el informe preliminar de la Dirección de Tránsito, el camión bajaba desde El Alto cuando sufrió una falla en el sistema de transmisión, lo que provocó que rompiera las vallas de seguridad e invadiera el carril contrario. “El vehículo perdió el control y terminó impactando de frente contra el minibús”, explicó el coronel Blanco, a cargo de la investigación.
Entre las víctimas fatales se encuentra el chofer del minibús, quien murió en el acto tras intentar esquivar el impacto. Los 12 heridos fueron trasladados de urgencia a diferentes hospitales de La Paz y El Alto, varios de ellos con pronóstico reservado.
La tragedia tomó un giro aún más indignante cuando se confirmó que el conductor del camión tenía solo 18 años y no contaba con licencia de conducir. “El joven fue arrestado y será puesto a disposición de las autoridades judiciales”, informó el coronel Blanco, quien agregó que el muchacho habría declarado que el camión presentó fallas mecánicas justo antes del accidente.
“Tuve problemas con la transmisión, no pude frenar”, habría dicho el joven, según el reporte policial. No obstante, los investigadores indagan cómo un menor de edad sin autorización ni experiencia pudo estar al mando de un vehículo de carga pesada, que representa un alto riesgo en rutas urbanas.
El hecho ha reavivado el debate sobre la seguridad vial, la fiscalización del transporte pesado y la responsabilidad de las empresas dueñas de estos camiones, que muchas veces operan sin control ni mantenimiento adecuado.
En medio del dolor y la rabia, familiares de las víctimas exigen justicia y castigo ejemplar. “No puede ser que cualquiera maneje un camión y mate familias enteras. Esto no puede quedar impune”, expresó entre lágrimas una de las deudos en el lugar del accidente.
La Curva del Diablo vuelve a teñirse de luto, recordando que la imprudencia y la falta de control institucional siguen cobrando vidas en una autopista que ya se ha convertido en sinónimo de tragedia.





