Un misil iraní impactó en el Hospital Soroka en Beersheba durante la madrugada del jueves, provocando graves daños y dejando al menos 65 heridos, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó el ataque como un acto de terrorismo y aseguró: “Exigiremos que los tiranos de Teherán paguen un precio”.
Como respuesta, el ejército israelí confirmó el bombardeo del reactor nuclear de Arak, un sitio que, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), está diseñado para producir plutonio de grado militar. “El ataque tuvo como objetivo impedir que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares”, declaró el portavoz militar israelí.
Mientras tanto, miles de residentes de Teherán intentan huir de la capital, provocando atascos masivos, pese a que las autoridades iraníes llaman a la calma y califican las advertencias israelíes como una “guerra psicológica”. Israel, por su parte, ha enviado mensajes advirtiendo a la población iraní que evacúe ciertas zonas ante futuros bombardeos.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lanzó duras declaraciones en Holon: “Jamenei ya no puede ser permitido existir. Ordena ataques contra hospitales y busca la destrucción de Israel”. Katz responsabilizó directamente al líder supremo iraní por las ofensivas y pidió una respuesta internacional.
Varios misiles también impactaron en zonas como Ramat Gan y Holon, causando daños materiales significativos. Un edificio en Holon sufrió el colapso del techo, y equipos de rescate continúan buscando posibles víctimas. La onda expansiva destrozó ventanas a más de 200 metros de distancia, confirmaron las autoridades.
Irán alegó que su objetivo no era el hospital, sino un “cuartel general de mando e inteligencia” cercano, según reportó la agencia estatal IRNA. No obstante, el daño colateral y el impacto directo en infraestructuras civiles ha aumentado la tensión internacional y generado nuevas críticas contra Teherán.
Desde el inicio del conflicto el 13 de junio, 24 personas han muerto en Israel producto de los bombardeos iraníes, mientras que del lado iraní se reportan más de 600 fallecidos, según cifras de la organización Human Rights Activists in Iran. Sin embargo, estas cifras no han sido confirmadas por el gobierno de Teherán.
La situación se agrava mientras el expresidente Donald Trump evalúa una posible implicación directa de EE.UU. en la campaña israelí. “Irán se acerca al punto de no retorno”, sostienen voceros israelíes, aunque Washington aún no ha encontrado pruebas concluyentes sobre un plan de militarización nuclear por parte de Irán. La tensión escala rápidamente, y la diplomacia, por ahora, no ha logrado frenar el fuego cruzado.





