En lo que va de 2024, los incendios forestales en Bolivia han arrasado con 2.046.520 hectáreas de vegetación, siendo Santa Cruz la región más afectada con el 56% de los daños, según el último informe del Gobierno. Las condiciones climáticas adversas, como los fuertes vientos y la sequía, han intensificado los incendios, que se han vuelto incontrolables en varias zonas del país.
Actualmente, hay 27 focos de incendio activos, todos localizados en Santa Cruz. De estos, 15 son considerados de gran magnitud y están afectando gravemente a municipios como San Ignacio de Velasco, Concepción y San José de Chiquitos, de acuerdo con datos del Ministerio de Medio Ambiente y Agua y la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT).
Santa Cruz ha sido la región más golpeada, con 1.139.859 hectáreas quemadas, lo que representa el 56% del total nacional. Beni sigue con 863.622 hectáreas afectadas, mientras que La Paz ha registrado 25.812 hectáreas dañadas. Ante esta emergencia, el Gobierno, la Gobernación, los municipios y brigadas comunales han sumado esfuerzos para enfrentar la crisis.
Para combatir los incendios en San Ignacio de Velasco, uno de los municipios más afectados, se han desplegado nuevas aeronaves, incluyendo un helicóptero del Ejército y una avioneta de la Fuerza Aérea. «El objetivo es contener las llamas y evitar que se sigan propagando a zonas habitadas», explicó un portavoz de la Gobernación de Santa Cruz.
Este 18 de agosto, en el marco del Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, la situación en Bolivia resalta la gravedad de un problema que ha persistido durante años. En 2019, los incendios en la región de la Chiquitanía afectaron 5,3 millones de hectáreas, generando un debate sobre las políticas de uso de suelo y la capacidad del Gobierno para manejar emergencias de esta magnitud.
El fuego no es un fenómeno nuevo en Bolivia, pero su intensidad y frecuencia han aumentado en los últimos años debido al cambio climático, la expansión agrícola y la deforestación. En 2022, el país registró 2,8 millones de hectáreas afectadas por incendios forestales, lo que subraya la urgente necesidad de implementar medidas preventivas más efectivas. Un informe del Instituto de Recursos Mundiales reveló que la pérdida de bosques primarios en Bolivia aumentó un 27% en 2023, alcanzando su nivel más alto registrado por tercer año consecutivo.
Estos datos reflejan la creciente amenaza que enfrentan los ecosistemas y la biodiversidad del país, dejando claro que la prevención y el manejo adecuado de los incendios forestales deben ser una prioridad nacional.




