El expresidente Evo Morales, arremete contra el Gobierno de Luis Arce, acusándolo de intentar controlar la Justicia para encubrir supuestas irregularidades en los proyectos de industrialización del litio. Morales, en su programa radial, afirmó que la defensa debe ser no solo a la Constitución sino también al litio, señalando su preocupación por el control gubernamental en este sector estratégico.
La molestia de los seguidores de Morales, que mantienen bloqueos por séptimo día, se agrava por la reciente sentencia del Constitucional que niega la reelección indefinida como derecho humano, afectando las aspiraciones del expresidente en 2025. Los manifestantes exigen la renuncia de magistrados y consejeros.
Morales critica los acuerdos secretos con empresas extranjeras para la extracción de litio, especialmente el último convenio con la empresa china CATL BRUNP & CMOC (CBC) para una planta piloto de carbonato de litio. Señala que este proyecto, según información reservada, costará cerca de $100 millones para producir 1,000 toneladas anuales, comparándolo con uno similar de su mandato que costó $20 millones y producirá 15,000 toneladas.
El expresidente destaca el presunto desequilibrio económico en los proyectos actuales y cuestiona la necesidad de una nueva planta piloto. Acusa al Gobierno de buscar una justicia cómplice para proteger la corrupción gubernamental en los negocios relacionados con el litio. Morales resume el conflicto como una lucha por el litio y contra la corrupción, rechazando la postura del Gobierno.
En medio de esta controversia, los bloqueos liderados por seguidores de Morales persisten, creando un ambiente tenso en Bolivia, donde la gestión de los recursos estratégicos se entrelaza con tensiones políticas y judiciales.




