La crisis que envuelve al vicepresidente Edmand Lara alcanzó un nuevo nivel tras la difusión del video en el que expone una supuesta infidelidad de su esposa, la diputada Diana Romero, con su mejor amigo. Aunque el material fue eliminado menos de una hora después de su publicación en TikTok, ya había sido descargado y se viralizó sin control, dando paso a un intenso debate público.
Tras la polémica, tanto una página de Facebook atribuida a Lara como su propia cuenta de TikTok aseguraron que el registro era falso, generado por Inteligencia Artificial y publicado por supuestos “hackers”. Sin embargo, la versión oficial comenzó a fracturarse cuando periodistas, analistas y expertos independientes iniciaron sus propias verificaciones.
El verificador Joaquín Martela fue uno de los primeros en pronunciarse. Después de someter el video a diversas herramientas especializadas de detección de IA, afirmó que el material no presenta indicios de manipulación digital. Consultó además a lingüistas y expertos en edición audiovisual, quienes analizaron elementos visuales, gestuales y de comportamiento. “La cámara tiembla de manera natural con el movimiento del auto, las sombras de la ropa coinciden en su cuello y se observan gestos espontáneos como cómo saca la lengua para humedecer los labios, algo que hacemos de forma natural”, explicó.
El analista Gabriel Rodríguez también examinó el archivo mediante la herramienta Scanner Deepware. “Esto no fue hecho por inteligencia artificial”, aseguró tras revisar las propiedades técnicas del video y comprobar que los datos del archivo no coincidían con los patrones de contenido generado digitalmente.
A esta lista se sumó el periodista y consultor político Tonny López, quien declaró en sus redes que “el video sería auténtico, lo que contradice la versión oficial del Vicepresidente: nadie hackeó su cuenta, nadie usó Inteligencia Artificial y nadie publicó por él”. La afirmación intensificó el impacto mediático del caso, debilitando aún más el argumento gubernamental.
Finalmente, el reconocido periodista Jhon Arandia confirmó también la autenticidad del material. “El video es real, pero ya por respeto a la gente y a la persona que lo publica, me niego a colocarlo aquí”, escribió, añadiendo que “hay niveles de comportamiento, más aún si eres autoridad”.
El caso, que comenzó como una exposición íntima, evolucionó rápidamente en un golpe político y moral para el vicepresidente Lara. El consenso profesional apunta a una misma conclusión: el video es verdadero, y las explicaciones oficiales se desploman bajo el peso de la evidencia.





