El padrón electoral en Bolivia en 2009 ha sido objeto de controversia debido a su crecimiento acelerado. Se ha señalado que el gobierno de Evo Morales ordenó aumentar el número de electores de 2,6 millones a 5 millones en un corto período de tiempo, con la colaboración de jóvenes venezolanos enviados por Hugo Chávez y la participación de la empresa venezolana Smartmatic, que también operaba en otros países.
Un informe del experto mexicano Fernando Bazúa, del Centro de Estudios sobre Problemas Públicos, detalla cómo se produjo este aumento en el padrón electoral. Se destacan varios puntos clave:
En febrero de ese año, la Unión Europea observó la falta de transparencia en el proceso de carnetización, ya que se entregaban carnets de identidad sin respaldo documental y solo con la presencia de dos testigos.
El diario La Razón denunció que en una casa de campaña del Movimiento al Socialismo (MAS) se entregaban carnets de identidad gratuitos.
Se implementó el registro biométrico, y para el 10 de septiembre se registraron 2.525.528 inscritos.
El 22 de septiembre, La Razón informó que la cifra había aumentado a 3.568.906 personas.
El informe de Bazúa resalta que entre el 9 de septiembre y el 20 de septiembre, el padrón electoral creció en 1.043.378 registros, a una velocidad sorprendente.
El 12 de octubre de 2009, el mismo diario informó que el registro biométrico había alcanzado un récord, con 4.561.300 inscritos, incluyendo ciudadanos en el extranjero.
Once días después, el 23 de octubre, se cerró el registro biométrico con 5.088.924 empadronados, cumpliendo así la orden de Morales.
Este aumento del padrón electoral, que pasó de 2.616.846 a 5.088.924 empadronados en tan solo seis semanas, ha generado preguntas sobre su legitimidad y transparencia. Expertos y observadores han planteado dudas sobre la rapidez y la coherencia de este proceso, lo que arroja sombras sobre la integridad de las elecciones de ese año.





