En un encendido mensaje difundido por redes sociales, Jaime Dunn, excandidato presidencial inhabilitado, presentó un ambicioso plan de reforma nacional con 15 propuestas radicales. Aseguró que Bolivia vive una crisis “económica, institucional, moral y espiritual” y que no basta con cambiar de gobierno, sino que urge una refundación nacional basada en el liberalismo.
Dirigiéndose a los presidenciables no aliados al socialismo, Dunn los convocó a adoptar su “Programa Nacional para la Generación de Riqueza”, elaborado por su equipo técnico. “Aquí está el programa. No lo ignoren, no lo oculten, no lo desechen. Aplíquenlo, háganlo suyo y hagan historia”, expresó.
El plan contiene 15 reformas estructurales que buscan desmontar el modelo estatal actual, devolver el poder a los ciudadanos y reorientar el futuro de Bolivia:
Estado mínimo y eficiente, limitado a funciones esenciales.
Cierre de empresas públicas deficitarias y eliminación de ministerios innecesarios.
Disciplina fiscal estricta, déficit cero y eliminación de subsidios.
Reforma tributaria pro-emprendimiento, con impuestos simples y legalización del comercio de facturas.
Apertura comercial total, sin aranceles ni trabas.
Capitalismo popular, con bolivianos como accionistas y plena titulación de activos.
Reforma laboral flexible, sin privilegios sindicales y con libertad contractual.
Justicia digital e independiente, uso de blockchain y penalización de bloqueos.
Educación libre, con vales escolares y libertad curricular.
Salud descentralizada, vales sanitarios e historia clínica digital.
Mercado financiero libre, criptoactivos legales y bancarización sin trabas.
Reforma de pensiones, con capitalización individual y propiedad plena de ahorros.
Fomento a la inversión privada, con seguridad jurídica y arbitraje internacional.
Gobierno digital y transparente, sin burocracia y con control ciudadano.
Orden y soberanía, aplicación estricta de la ley, lucha contra el narcotráfico y recuperación de fondos robados.
Dunn propone coronar estas reformas con una nueva Constitución liberal, que garantice libertad, propiedad y autonomía regional total, sin reelección presidencial ni endeudamiento interno sin ley especial.
Además, arremetió contra el socialismo, responsabilizándolo de todos los males del país. “El socialismo ha destruido la economía, prostituido la justicia, secuestrado la educación y degradado la familia. No ha fallado: es el sistema mismo”, denunció. Acusó directamente al MAS y al Estado como causantes del empobrecimiento nacional.
Aunque fue excluido de la contienda electoral, Dunn se proclamó como referente ideológico: “Nos sacaron de la papeleta, pero no del alma de la gente. Hagamos de estas elecciones el verdadero comienzo de la patria”, dijo. Su mensaje concluyó con un desafío claro: que los candidatos no socialistas abracen su plan y gobiernen con las ideas que —según él— pueden liberar a Bolivia.




