La dictadura de Venezuela anunció este lunes la expulsión de las representaciones diplomáticas de siete países latinoamericanos que se han negado a reconocer la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo. Simultáneamente, Venezuela ha decidido retirar a sus representantes diplomáticos de esos mismos países.
«Criticamos las injerencistas acciones y declaraciones de un grupo de gobiernos de derecha subordinados a Washington y comprometidos abiertamente con los más sórdidos postulados ideológicos del fascismo internacional», declaró un portavoz del gobierno venezolano.
El anuncio de los resultados de las elecciones, que otorgaron a Maduro un nuevo mandato para el periodo 2025-2031, fue realizado por las autoridades electorales el domingo. Sin embargo, varios países han cuestionado la transparencia del proceso electoral y se han negado a aceptar el resultado.
«Los países afectados son Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay, a los que Caracas exige la retirada inmediata de sus representantes en territorio venezolano», indicó el comunicado oficial del gobierno.
En respuesta a estas acciones, la dictadura venezolana ha decidido retirar a todo su personal diplomático de las misiones en los países mencionados. «El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, ante este nefasto precedente que atenta contra nuestra soberanía nacional, decide retirar todo el personal diplomático de las misiones mencionadas», afirmaron las autoridades.
Se reserva «todas las acciones legales y políticas para hacer respetar, preservar y defender nuestro derecho inalienable a la autodeterminación». Esta medida es vista como un esfuerzo por consolidar la posición de Maduro frente a la creciente presión internacional.
«El Gobierno Bolivariano enfrentará todas las acciones que atenten contra el clima de paz y la convivencia que tantos esfuerzos han demandado del pueblo venezolano», concluye el comunicado, enfatizando su rechazo a los pronunciamientos injerencistas y de asedio que intentan desconocer la voluntad del pueblo venezolano.
La situación sigue siendo tensa, y la comunidad internacional está atenta a las posibles repercusiones de esta decisión en las relaciones diplomáticas y la estabilidad regional.





