La deuda externa pública de Bolivia continúa en ascenso y al 31 de mayo de este año alcanzó los $us 14.418,1 millones, según datos oficiales difundidos este martes por el Banco Central de Bolivia (BCB). La cifra vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad financiera del país y su creciente dependencia del financiamiento internacional.
De acuerdo con el reporte del ente emisor, la mayor parte de las obligaciones del Estado corresponde a organismos multilaterales, que concentran $us 10.173,6 millones, equivalentes a más de dos tercios del total adeudado. A ello se suman compromisos bilaterales por $us 1.904,3 millones, deuda con acreedores privados por $us 53,3 millones y $us 2.286,9 millones en títulos de deuda emitidos en mercados internacionales.
El principal acreedor de Bolivia es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), institución a la que el país debe $us 4.394,8 millones, monto que representa el 30,5% del total de la deuda externa pública. Esto significa que prácticamente tres de cada diez dólares que Bolivia adeuda en el exterior corresponden a préstamos otorgados por este organismo internacional.
En segundo lugar se encuentra la Corporación Andina de Fomento (CAF), con una acreencia de $us 3.330,4 millones, equivalente al 23,1% del total, mientras que el Banco Mundial ocupa el tercer puesto con $us 1.719,3 millones, es decir, el 11,9% de la deuda externa del país. Estas entidades han financiado proyectos vinculados a infraestructura, desarrollo productivo y programas sociales durante los últimos años.
En el ámbito bilateral, China se mantiene como el principal acreedor de Bolivia, con una deuda de $us 1.068,4 millones, equivalente al 7,4% del total. Detrás figuran Francia, con $us 680,1 millones (4,7%), y Alemania, con $us 93,5 millones (0,6%), consolidando el peso de la cooperación financiera internacional en la estructura económica boliviana.
«La deuda externa es el conjunto de obligaciones financieras que un país mantiene con acreedores en el extranjero», recuerda el informe del BCB. Estos compromisos incluyen préstamos otorgados por gobiernos, organismos multilaterales y entidades privadas, cuyos recursos suelen destinarse a inversión pública y cobertura de necesidades fiscales.
No obstante, especialistas en economía advierten que el desafío no radica únicamente en el tamaño de la deuda, sino en la capacidad del país para administrarla sin comprometer la estabilidad macroeconómica ni reducir el margen de maniobra fiscal. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han señalado en diversos análisis que la sostenibilidad de la deuda depende del crecimiento económico, la generación de ingresos y una gestión prudente del endeudamiento.
Mientras el Gobierno sostiene que los niveles actuales permanecen dentro de parámetros manejables y que los recursos obtenidos permitieron financiar proyectos estratégicos para el desarrollo nacional, las nuevas cifras revelan una realidad ineludible: Bolivia supera los $us 14.400 millones de deuda externa y enfrenta el reto de equilibrar la necesidad de financiamiento con la responsabilidad de garantizar su pago sin afectar la economía de las futuras generaciones.




