La figura de Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado y candidato presidencial por Alianza Popular, vuelve a estar en el centro del debate político. Para varios sectores críticos, Rodríguez es poco más que una copia de Evo Morales, pero sin el liderazgo consolidado de su mentor. Sus intervenciones públicas y sus escasas propuestas lo muestran como un político sin norte ni capacidad de gestión.
“Es una versión de Evo Morales con mejor peinado, pero sin ideas propias”, ironiza el analista político Williams Bascopé Laruta que cuestiona duramente la preparación del senador. Según esta visión, su único planteamiento económico —reducir el déficit fiscal— carece de profundidad, y no incluye soluciones concretas frente a temas urgentes como la subvención a hidrocarburos, el control de precios o la inflación.
Durante su gestión en el Legislativo, Rodríguez ha tenido un papel apagado, sin protagonismo ni proyectos relevantes. A pesar de ocupar uno de los cargos más altos del país, su paso por la presidencia del Senado ha sido calificado como «intrascendente», y su liderazgo dentro del MAS no ha logrado articular una propuesta nacional clara ni renovadora.
“Su candidatura parece más una suerte de lotería que una consecuencia de mérito o visión política”, afirman detractores, que también lo consideran parte del aparato que busca mantener a flote el modelo del Movimiento al Socialismo, a pesar de sus evidentes signos de desgaste y división interna.
Para analistas independientes, Andrónico representa un “relevo de fachada”, una figura joven que intenta renovar al MAS, pero que repite el mismo discurso anclado en el estatismo y el populismo. No ha marcado diferencias sustanciales ni con Evo Morales ni con Luis Arce, lo que alimenta la percepción de que el masismo sigue girando en círculos sin ofrecer un horizonte distinto.
El desgaste de figuras como Rodríguez y la falta de liderazgo convincente dentro del oficialismo también reflejan la crisis más profunda del MAS, dividido entre evistas, arcistas y ahora, un grupo que ve en Andrónico una apuesta para perpetuar el poder bajo otro nombre.
“Los que impulsan su candidatura no buscan renovación, sino mantenerse aferrados a los privilegios del Estado”, denuncian voces opositoras, que vinculan al senador con la continuidad de prácticas cuestionables como el despilfarro, el clientelismo y la corrupción.
En un contexto electoral donde el oficialismo sufre un serio desgaste, las aspiraciones de Andrónico Rodríguez —con escaso contenido y poca solvencia— podrían convertirse en un nuevo símbolo de la falta de alternativas dentro del bloque gobernante.





