La alerta epidemiológica por influenza A H3N2 encendió las señales de preocupación en el sistema de salud, ante el incremento sostenido de casos y la presión creciente sobre hospitales y centros médicos, según reportes oficiales del Servicio Departamental de Salud (Sedes).
Aunque se trata de una cepa conocida, las autoridades advierten que su comportamiento actual es más agresivo, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados. “No es una gripe común; estamos viendo cuadros respiratorios complicados en población de riesgo”, alertaron desde el ente sanitario.
El primer grupo identificado como altamente vulnerable son los niños menores de cinco años, con especial énfasis en los menores de dos, cuyo sistema inmunológico aún se encuentra en proceso de maduración y responde con mayor dificultad a infecciones virales.
En la misma línea, los adultos mayores de 60 años concentran el mayor índice de complicaciones graves, como neumonía e insuficiencia respiratoria, factores que elevan el riesgo de hospitalización e incluso mortalidad.
Las mujeres embarazadas, en cualquier etapa de gestación, también forman parte de la lista prioritaria. Los cambios fisiológicos en el sistema inmunológico, el corazón y los pulmones incrementan la posibilidad de cuadros severos, advierten los especialistas.
Otro grupo crítico lo conforman las personas con enfermedades de base, entre ellas diabetes, hipertensión, obesidad, asma y afecciones cardíacas, quienes presentan menor capacidad de respuesta frente al virus y mayor riesgo de complicaciones.
El personal de salud tampoco queda al margen. Por su exposición constante a la carga viral, médicos, enfermeras y auxiliares se encuentran entre los más propensos al contagio. “Vacunarse es una medida de protección individual y colectiva”, remarcó un vocero del Sedes.
Las autoridades sanitarias reiteraron el llamado a la vacunación inmediata y a no minimizar los síntomas. “La prevención hoy puede evitar una crisis mañana”, subrayaron, al insistir en que la inmunización oportuna y el cuidado responsable son claves para frenar el impacto de la H3N2.





