Entre lágrimas, dolor e impotencia, Zulema Ramos lanzó un desesperado pedido de ayuda para poder llegar desde Cochabamba hasta La Paz, donde permanece el cuerpo de su esposo, quien falleció luego de pasar 32 días atrapado en medio de los bloqueos que afectan al país. La tragedia ha conmovido a decenas de personas y vuelve a poner en evidencia las consecuencias humanas del prolongado conflicto social.
Según relató la mujer, su esposo había viajado a Perú por motivos laborales para adquirir mercadería con la que sostenía económicamente a su familia. Sin embargo, el cierre de carreteras le impidió retornar a Cochabamba y quedó varado desde los primeros días de las movilizaciones. Lo que comenzó como una demora inesperada terminó convirtiéndose en una lucha por sobrevivir.
“Mi esposo falleció ayer en La Paz, en El Alto. Desde ayer estoy buscando pasajes para llegar donde él”, contó Zulema con la voz quebrada. Explicó que acudió al aeropuerto en busca de una alternativa para viajar, pero se encontró con la falta de disponibilidad de vuelos en medio de la emergencia que atraviesa el país.
Durante más de un mes, el hombre permaneció expuesto a condiciones extremadamente difíciles. Según el testimonio de su esposa, soportó bajas temperaturas, durmió a la intemperie y enfrentó problemas de salud que se agravaron progresivamente. “Estaba resfriado, estaba mal. Yo le decía que deje el vehículo y vuelva, pero no quería abandonar la mercadería ni el auto”, recordó.
El temor a perder la carga de trabajo que representaba el sustento de su familia lo llevó a permanecer en la carretera pese a las complicaciones. “Me decía que podían romperle los vidrios o llevarse la mercadería. Incluso rogó a los bloqueadores para que lo dejaran pasar”, afirmó la mujer, visiblemente afectada por la pérdida.
Con el paso de los días, el deterioro físico se hizo evidente. Familiares intentaron rescatarlo cuando su estado empeoró, pero la ayuda llegó demasiado tarde. Su hermano logró encontrarlo y organizó su traslado hacia un centro médico, dejando a otra persona al cuidado del vehículo. Sin embargo, el desenlace ya era irreversible.
“Ayer todavía estaba respirando. Su hermano fue a buscarlo para llevarlo al hospital, pero ya no alcanzó. Mi esposo murió antes de recibir atención médica”, lamentó Zulema. La viuda asegura que el caso de su familia refleja el drama que viven cientos de personas atrapadas en las carreteras, muchas de ellas sin acceso adecuado a alimentos, medicamentos o atención sanitaria.
Ahora, además de enfrentar el duelo, Zulema lucha por reunir recursos para viajar a La Paz y despedirse de quien fue su compañero de vida. “Tenemos tres hijos. Solo quiero llegar donde mi esposo y darle el último adiós. Les pido ayuda de corazón”, expresó. La familia habilitó el número 79755218 para quienes deseen colaborar. Mientras tanto, miles de transportistas continúan varados en distintas rutas del país, una situación que mantiene en alerta a sectores sociales y humanitarios ante el creciente costo humano de la crisis.





