La crisis provocada por los bloqueos en el departamento de La Paz ya golpea directamente al sistema de salud. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) declaró estado de emergencia hospitalaria tras advertir que las reservas de oxígeno medicinal en varios centros médicos apenas alcanzarán para las próximas 72 horas, poniendo en riesgo a pacientes críticos y unidades especializadas.
El director del Sedes, Dr. Martín Carrasco, alertó que la situación se torna cada vez más delicada debido al cierre de rutas y a las dificultades logísticas que impiden el ingreso regular de insumos médicos. “De acuerdo con los reportes actuales, los hospitales cuentan con reservas de oxígeno únicamente para las próximas 72 horas”, afirmó la autoridad sanitaria.
La preocupación se concentra especialmente en hospitales que dependen del suministro permanente de oxígeno, entre ellos el Hospital del Niño, áreas de terapia intensiva y unidades que atienden pacientes con enfermedades respiratorias, renales y oncológicas. “Estamos realizando gestiones permanentes para garantizar el ingreso de oxígeno, medicamentos y otros requerimientos urgentes”, sostuvo Carrasco.
El Sedes también advirtió que los bloqueos no solo afectan el abastecimiento de oxígeno medicinal, sino también el ingreso de combustible, medicamentos e incluso alimentos destinados a los pacientes internados. La interrupción de la cadena logística comenzó a comprometer el funcionamiento normal de varios hospitales públicos y centros de referencia.
“La alimentación es parte del tratamiento. No solo hablamos de medicamentos, sino también de garantizar condiciones mínimas para los pacientes”, remarcó Carrasco, al explicar que algunos hospitales ya reportan dificultades para mantener las dietas hospitalarias y abastecer áreas sensibles.
La situación se produce en medio de una escalada de protestas y bloqueos en distintas carreteras del departamento. Autoridades sanitarias temen que, si el conflicto se prolonga, el sistema hospitalario pueda ingresar a una fase crítica de desabastecimiento, particularmente en tratamientos de hemodiálisis y atención oncológica.
Diversos organismos internacionales y estudios de salud pública han advertido anteriormente que la interrupción del suministro de oxígeno medicinal puede provocar consecuencias fatales en pocas horas, especialmente en pacientes de terapia intensiva, neonatología y personas con enfermedades pulmonares severas. Durante la pandemia de COVID-19, Bolivia ya enfrentó escenarios similares que evidenciaron la fragilidad logística del sistema sanitario.
Ante este panorama, el Sedes pidió a los sectores movilizados permitir corredores humanitarios para ambulancias y cisternas con oxígeno medicinal. “La vida de los pacientes debe estar por encima de cualquier conflicto”, enfatizó Carrasco, mientras hospitales paceños luchan contra el tiempo para evitar una emergencia mayor.





