En medio de una de las semanas más tensas por los bloqueos y protestas en el país, el Gobierno nacional y la Central Obrera Regional (COR) de El Alto alcanzaron este sábado un acuerdo político y social que busca desactivar el conflicto y abrir una etapa de diálogo. La reunión se realizó en la ciudad de La Paz, mientras continuaban operativos para despejar rutas estratégicas y garantizar el ingreso de alimentos, combustible, medicamentos y oxígeno.
El presidente Rodrigo Paz Pereira destacó que el entendimiento con la dirigencia alteña pretende cambiar la imagen de confrontación que históricamente ha marcado a El Alto y encaminar a la ciudad hacia un nuevo modelo de desarrollo. “Debemos dejar de ser percibidos como la ciudad del conflicto que ahuyenta las inversiones”, afirmó el mandatario tras la firma del acuerdo.
“El Alto tiene que ser una ciudad de solución y no de problema”, escribió Paz en sus redes sociales, donde además sostuvo que Bolivia atraviesa una crisis de diálogo y confianza. Según el jefe de Estado, el encuentro con la COR permitió abrir un espacio de conversación “de frente y con la verdad”, en un contexto de alta tensión política y social.
El acuerdo llega después de varios días de bloqueos que afectaron gravemente el abastecimiento en La Paz y El Alto. Autoridades del área de salud y sectores empresariales habían advertido en jornadas previas sobre dificultades para el traslado de oxígeno medicinal, combustible y productos básicos, mientras hospitales y mercados comenzaban a operar bajo presión logística.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, explicó que el entendimiento con la dirigencia alteña forma parte de una estrategia para reducir la conflictividad y evitar que la crisis derive en escenarios mayores de violencia. “Se llegó a construir distintas soluciones y se están firmando acuerdos con la COR de El Alto”, señaló la autoridad, remarcando que el objetivo inmediato es restablecer la circulación y garantizar el acceso a servicios esenciales.
Gálvez aseguró además que el operativo desplegado en La Paz y El Alto tuvo un carácter “humanitario” y no represivo. “Nuestro propósito no es enfrentar ni violentar; sí hacer lo que nos corresponde, que es salvar la vida de los bolivianos”, afirmó, en referencia a las acciones de desbloqueo ejecutadas en distintos puntos estratégicos del altiplano paceño.
El Gobierno insistió en que el diálogo continuará siendo la principal herramienta para resolver los conflictos sociales. En esa línea, las autoridades convocaron a los sectores movilizados a evitar enfrentamientos y deponer medidas que pongan en riesgo el abastecimiento y la atención médica de la población. “El camino correcto es la paz y la reconciliación entre todos”, sostuvo Gálvez.
Analistas y organismos internacionales han advertido en los últimos años que los conflictos prolongados y los bloqueos recurrentes generan fuertes impactos económicos y sociales en Bolivia, especialmente en regiones urbanas estratégicas como El Alto y La Paz. En ese escenario, el acuerdo alcanzado entre el Ejecutivo y la COR es visto como un paso clave para distender la crisis, reactivar gradualmente la normalidad y evitar una nueva escalada de confrontación en el país.




