La imagen del fuselaje destrozado del Hércules C-130H FAB-81 dio la vuelta al mundo en cuestión de horas. La aeronave de la Fuerza Aérea Boliviana se salió de pista al aterrizar en El Alto y terminó invadiendo una avenida con alto flujo vehicular, provocando más de 15 fallecidos y decenas de heridos, según reportes preliminares que aún se actualizan.
El avión siniestrado es un Lockheed C-130 Hercules, diseñado por Lockheed Martin —antes Lockheed— y considerado uno de los transportes militares más emblemáticos del mundo. Su primer vuelo data de 1954 y, con más de siete décadas de producción continua, es la línea de fabricación más longeva en la historia de la aviación militar.
De acuerdo con el portal especializado Simple Flying, el FAB-81 corresponde a un modelo C-130H fabricado alrededor de 1977, lo que lo sitúa con casi medio siglo de servicio activo. Aunque estas aeronaves suelen someterse a programas de modernización estructural y actualización de aviónica, expertos en mantenimiento aeronáutico advierten que la operación en entornos extremos exige estándares rigurosos y controles exhaustivos.
El Hércules es capaz de transportar tropas, carga pesada y operar en pistas cortas o no pavimentadas. Publicaciones técnicas como America’s Navy destacan su versatilidad en misiones logísticas y humanitarias. En Bolivia, este tipo de avión ha sido clave para trasladar ayuda en desastres naturales y remesas oficiales en un territorio marcado por la compleja geografía andina.
El vuelo accidentado había despegado desde el Aeropuerto Internacional Viru Viru con destino al Aeropuerto Internacional de El Alto. Transportaba remesas de billetes nuevos impresos por el Banco Central de Bolivia, una operación habitual dentro de la logística estatal para garantizar la reposición monetaria en distintas regiones del país.
El accidente ocurrió durante la maniobra de aterrizaje en El Alto, a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, considerada una de las pistas comerciales más exigentes del continente por su altitud y condiciones atmosféricas variables. La aeronave descendió, perdió control y salió del perímetro de seguridad, impactando contra vehículos que circulaban por una vía adyacente.
“Se evaluarán todos los factores técnicos y operativos”, informó el Ministerio de Defensa al anunciar la conformación de una junta investigadora de accidentes aeronáuticos. Entre las hipótesis preliminares figuran condiciones meteorológicas adversas, posibles fallas mecánicas o errores en los procedimientos de aterrizaje, aunque no existen conclusiones oficiales.
En la aeronave viajaban al menos seis ocupantes, entre tripulación y personal de carga. Dos permanecían desaparecidos en los primeros reportes, mientras los equipos de rescate continuaban trabajando entre restos metálicos y vehículos destruidos. El país asiste conmocionado a una tragedia que no solo deja víctimas humanas, sino que reabre el debate sobre la operación de aeronaves veteranas en escenarios de alta complejidad operativa.





