En un acto cargado de simbolismo y proyección estratégica, Bolivia y Brasil sellaron este viernes en Porto Velho el contrato para la construcción del esperado puente sobre el río Mamoré, que unirá a Guayaramerín (Beni) con Guajará-Mirim (Rondônia).
La firma contó con la presencia del presidente boliviano Luis Arce y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes destacaron el valor histórico de la obra. Arce afirmó que el proyecto es “un homenaje al Bicentenario de Bolivia”, celebrado el pasado 6 de agosto, y un paso decisivo hacia la unión de ambos pueblos.
“Esta obra, más allá de la infraestructura, es un símbolo de integración que fortalecerá nuestra relación, una relación de hermandad entre dos países y pueblos hermanos”, expresó el mandatario boliviano en sus redes sociales, subrayando que no se trata solo de cemento y acero, sino de un puente de oportunidades.
De acuerdo con los datos técnicos, el puente tendrá una extensión superior a los 1.200 metros y su construcción demandará aproximadamente tres años. La ejecución del proyecto responde al histórico Tratado de Petrópolis de 1903, que ya contemplaba la conexión física entre ambas naciones.
La estructura será clave para garantizar la navegabilidad del río Mamoré, mejorar la conectividad amazónica y abrir un corredor estratégico para el comercio binacional, impulsando el desarrollo económico de la región.
El presidente Lula da Silva resaltó que la obra “será un legado tangible de cooperación entre Brasil y Bolivia”, y que permitirá una mayor integración física, cultural y comercial en una de las zonas más biodiversas del continente.
La construcción se realizará en dos fases: la primera, ya concluida, consistió en la elaboración de los proyectos básicos y ejecutivos; la segunda, que inicia tras la firma del contrato, corresponde a la ejecución directa de las obras.
Este puente, largamente esperado por las poblaciones fronterizas, promete transformar la dinámica social y económica de la región amazónica, consolidando un vínculo que va más allá de la geografía para convertirse en un verdadero símbolo de integración continental.





